Por Jorge Zavaleta
La
monarquía era la forma de gobierno en donde el poder (político y económico)
residían en una sola persona, y se accedía por derecho de nacimiento, es decir,
se heredaban. Cuando alguna persona agradaba al rey o reina este le otorgaba un
titulo nobiliario, con lo cual se proclamaba parte de la nobleza y ello traía
ciertos privilegios. De igual manera que con la corona, los títulos nobiliarios
se sucedían de padre a hijo, pongamos el ejemplo de Hernán Cortes, quien por
sus grandes hazañas fue proclamado marques del valle de Oaxaca, y al morir el
nuevo marques fue su hijo Martín Cortés.
Un
tiempo después por ahí de 1789 en un país llamado Francia, hubo una revolución
que marcó la diferencia y el sistema monárquico respaldado por el feudalismo
empezó a tambalearse. Comenzaron a instaurarse nuevos sistemas de gobierno y el
sistema económico se modificó, pero algo se mantuvo intacto: las herencias. En
esta nueva época ya no eran solo las familias de nobles quienes podían
transmitir sus recursos tanto político como económicos a la siguiente
generación, ahora también lo podían hacer las personas “comunes”. Por tanto, el
rol que las herencias juegan en el sistema económico es el de reproducir la
estructura de la desigualdad. ¿Cómo ha sido este traspaso a lo largo del último
siglo? Inglaterra nos podría dar una pista:
El
cuento de estas sucesiones se vio suspendido durante el período de las guerras
mundiales. La destrucción impedía la acumulación de riqueza. Fue hasta el
término del período bélico que la acumulación y transmisión de los recursos se
reinició (aunque en México no hubo guerra dentro del territorio si nos toco
parte de la abundancia de la reconstrucción europea). Las personas que vivieron
a mediados de los 40’s y 60’s, es decir los baby boomers, fueron quienes
empezaron este proceso de acumulación.
Nuestros
abuelos han vivido tiempos de paz, al menos sin guerras, lo que ha permitido
tener una cierta estabilidad además de avances en los diferentes campos de la
ciencia como lo es la medicina. Esto ha provocado un aumento de la esperanza de
vida, por lo que el papel de las herencias se ha visto pospuesto. Además, las
personas tienen una menor cantidad de hijos. No obstante, y lamentablemente,
todo tiene su fin. El cambio generacional, la disminución de hijos y la
estabilidad económica no solo han provocado que las herencias reproduzcan la desigualdad,
sino que se agudice. Si las condiciones se mantienen y no hay leyes que regulen
las herencias, podríamos encontrarnos con que Carlos Slim Domit heredó el
título de “hombre más rico del país”.
Referencias
Esquivel, G. (10 de mayo de 2019). El
papel de las herencias. Ciudad de México, Ciudad de México, México.
The
Economist. (2019). Inherited wealth is making a comeback. What does it mean for Britain? The Economist.


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