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La Política Social de AMLO



Por Paola Arellano
Después de que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones en 2018, las expectativas respecto al rumbo que tomaría la nueva administración eran altas (al menos para más del 50% de los votantes), sin embargo, después de la consulta sobre el NAICM, la mayoría de nosotros comenzamos a dudar si realmente esa alternancia de poder resultaría en un mejoramiento de las condiciones tanto sociales como económicas del país.
El Plan Nacional de Desarrollo es hasta este momento, el mejor bosquejo que tenemos para saber qué cruza por esa cabecita de algodón y cómo es que piensa transformar a México durante su sexenio.
Recordemos que una de las propuestas más fuertes de López Obrador siempre ha sido el combate a la pobreza. Desde que se postuló en las últimas elecciones se enfocó en traer a la mesa temas de marginación y desigualdad social, resumiendo su postura al respecto en su lema “Primero los pobres”.
Este lema es una de las primeras cosas que se mencionan dentro del apartado de Política Social, seguido de una remembranza de los derechos fundamentales que tienen los mexicanos, pero sin dejar de reiterar que su prioridad son los sectores más “indefensos” y “marginados” de la población. Posteriormente se reconoce que un desarrollo sostenible es fundamental para poder llevar a cabo su política social y asegurar que ésta perdure en generaciones futuras.
Propone nueve programas sociales: Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores; Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad; Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez; Jóvenes Construyendo el Futuro; Sembrando Vida; Programa Nacional de Reconstrucción; Desarrollo Urbano y Vivienda; y, por último, Tandas para el bienestar.
Con estos nueve programas atiende prácticamente a la mayoría de la población que es vulnerable o que potencialmente puede llegar a serlo, como lo son las personas mayores (pensionadas y no pensionadas), las personas con discapacidad, niñas, niños y jóvenes (menores de 18 años), los famosos “ninis”, los jóvenes universitarios, y los trabajadores agrícolas.
La característica más interesante de los programas es que los apoyos llegarían directamente a la población objetivo mediante transferencias bancarias, sin intermediarios. El argumento es que las administraciones pasadas se robaban el dinero de los programas (Duarte, ¿les suena?), pero dado que no se plantea ningún control respecto al uso de ese dinero en efectivo ni se establece algún tipo de seguimiento, ¿será que las personas lo utilicen verdaderamente para los fines del programa?
En mi opinión, la política social es fundamental para cerrar la brecha de pobreza en México, pero un programa subsidiario requiere recursos, muchos recursos. Querido AMLO: ¿cómo le hacemos para pagar su Política Social? Quedo pendiente a su respuesta. Atentamente: Paola Arellano.
Referencias:
Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024

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