Por Carlos de León
Al pensar en deuda publica en nuestro país, la prensa
y la sociedad en general mencionarán sólo una cosa “otra vez el gobierno se
endeudó”. Es interesante como la deuda es tan impopular entre las masas, casi
tanto como una subida de impuestos. ¿Pero en realidad hay un problema con la
deuda?
Primero hay que definir como se divide la deuda a
nivel federal en nuestro país. Los reportes de la SHCP nos indican que hay dos
grandes categorías al caracterizar la deuda: deuda interna y deuda externa. La
deuda interna es aquella que esta denominada en moneda nacional y la externa en
moneda extranjera según la administración pública.
Después, la deuda interna se divide en nivel federal
como: deuda de gobierno federal, deuda del sector público y requerimientos
financieros del sector público. La deuda del gobierno federal son los préstamos
bancarios y los valores gubernamentales; la deuda del sector público es la suma
de la deuda del gobierno federal más la deuda de las empresas paraestatales y
la banca de desarrollo; y por último los requerimientos financieros del sector
público es el total de recursos requeridos para sustentar el gasto total del gobierno
a nivel federal.
El gobierno se financia en mayor parte por los
valores gubernamentales, ya sea a largo y corto plazo, estos representan el 58%
de los requerimientos financieros para 2018 según la SHCP, es decir, que mas de
la mitad de lo que falta para sustentar todo el gasto público esta en bonos de
gobierno mexicano.
Uno puede pensar “¿y eso qué?”, bueno, en un contexto
globalizado donde el libre flujo de capitales es el pan de cada día en economías
como la mexicana, hay un problema, pues, cuando la cuenta financiera de la
balanza de pagos se abrió en la última década del siglo pasado, dio pauta a que
los inversionistas extranjeros puedan comprar bonos de gobierno emitidos en moneda
nacional. Banco de México, nos reporta que para 2018, el total de tenedores de valores
gubernamentales extranjeros es del 38% de los valores emitidos.
¿Por qué los inversionistas
compran nuestros bonos? Después de la crisis 2008 y
la tendencia de las economías desarrolladas de implementar una política monetaria
de baja tasas de interés (entre otras cosas) lo cual generó que el capital
financiero buscara la ganancia en otro espacio geográfico con tasas mayores:
las economías emergentes.
Entonces, los capitales entran a comprar bonos
mexicanos (lo que genera una apreciación del tipo de cambio) pero se da por una
alternativa de negocio por parte de los inversionistas, por lo que, si el Banco
Central de una economía desarrollada (principalmente E.E.U.U. para nuestro país)
sube la tasa de interés provocará presiones de salida de capitales guardados en
estos bonos mexicanos, o peor aún que el Banco Central no mueva la tasa, sólo
haga un anuncio de tal vez suba la tasa (como el FED en 2013), provocaría la
misma salida pero sin una certeza del mayor rendimiento y seguridad de mover
los capitales de México a E.E.U.U.
En resumen, nuestros bonos mexicanos están en manos de
extranjeros que se pueden ir por movimientos de tasa de interés internacional,
lo que compromete el financiamiento del gobierno y la estabilidad de tipo de cambio
y, por ende, la estabilidad de precios por el efecto pass-trough. Por lo que, nuestros valores no son un problema por si
solos, son un problema porque la tenencia no es completamente nacional, pues, si
se fuga el capital en estos instrumentos, se iría en moneda extranjera lo que ya
no se podría catalogar por completo en deuda interna.
¿Acaso nuestro país puede hacer algo? Claro, subir la
tasa de interés, pero más allá de las implicaciones de seguir subiendo la tasa
en el sector real, la siguiente semana me gustaría hacer la reflexión de las
implicaciones financieras de esta política.
Referencias
Banco de México. (2019). Sistema de Información
Económica.
Secretaria de Hacienda y Crédito
Público. (2018). INFORMES SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA, LAS FINANZAS
PÚBLICAS Y LA DEUDA PÚBLICA.

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