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Mujeres y el mercado laboral: Salarios y horas de trabajo no remuneradas ¿Qué sucede al llegar a casa?


     
                                                                      
Por Mariana Galván.
En pleno siglo XXI, las mujeres seguimos buscando condiciones equitativas en todas las áreas de nuestra vida, y más que nada buscamos el poder de la libre decisión sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.
Hemos de tomar consciencia que la equidad de género en el panorama mexicano aún tiene muchos lugares que ocupar, muchas opiniones y acciones que deben llevarse a cabo para garantizar el pleno desarrollo y participación femenino en todos los rubros sociales, políticos y económicos.
Se considera que la participación de la mujer en la economía se ve plagada de diferentes obstáculos para su desempeño eficiente y justo. Las condiciones de trabajo para una mujer pueden ser totalmente diferentes en comparación a las condiciones de los hombres.
Dentro de los ámbitos laborales actuales, y no tan actuales las mujeres tienden a ser sexualizadas y acosadas dentro de las áreas de trabajo, todo lo anterior aunado a la precarización de los empleos, siendo esta una condición general para el mercado laboral mexicano. 
Para las mujeres enfrentarse al ámbito laboral, no solo implica lidiar con las contingencias del mercado, también significa que se verán afectadas directamente en su salario y en las horas de trabajo que completan.  Para el caso de México la brecha de salarios de hombres y mujeres llega a ser de hasta 35%.
Aunque la cifra puede llegar a ser alarmante, el salario puede verse afectado en cifras nominales, más bien las mujeres ven ésta reducción significativa directamente en sus prestaciones, claro si es que las reciben. Afores, seguro social y licencia de maternidad son los conceptos más comunes hacia donde se dirige ésta brecha salarial
No sólo la diferencia salarial es la que permite la desigualdad laboral entre hombres y mujeres. Según estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en México las horas de trabajo semanal remunerado para una mujer son menos de la mitad que las horas de trabajo semanales para los hombres. Las horas remuneradas a la semana para las mujeres son tan solo 20.5 horas a la semana, mientras que para los hombres es de 44.9 horas a la semana.
Las horas semanales no remuneradas para las mujeres es de 53.9 horas semanales y para los hombres es de 19.4 horas a la semana.
Es de considerarse que las horas de trabajo no remuneradas contemplan los cuidados al hogar propio, las estadísticas nos muestran que las mujeres siguen ocupándose de las tareas del hogar u otras tareas no remuneradas por elección o imposibilidad de integrarse a la dinámica económica.  Es de tomarse en cuenta, que las labores del hogar o cuidados domésticos tienen una tendencia histórica a ser ocupados por mujeres, lo cual explica ésta diferencia en horas no remuneradas.
Es de importancia reconocer el empleo femenino, no sólo dentro del ámbito laboral, formal o informal. También es imperante concientizar a la sociedad y en específico a la unidad familiar sobre las condiciones que hoy día las mujeres enfrentar fuera del mercado laboral. ¿Podríamos pensar el trabajo doméstico como un mercado laboral flotante dominado por mujeres que trabajan jornadas laborales completas y además encuentran su siguiente jornada esperando en casa? En ésta, mi primera nota colaborando con mis compañeros, quedo con la pregunta anterior, esperando que mediante la lucha o resistencia y el paso del tiempo nos provea de mejores condiciones laborales para las mujeres, en lugares seguros, provistos de toda legalidad y sobre todo un ambiente equitativo y respetuoso.

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