El cambio climático se ha vuelto a
poner de moda. Un claro ejemplo es el efecto en la calidad del aire en la CDMX
y la onda de calor que el país ha estado experimentando. El daño al medio
ambiente generado por las actividades diarias ha llegado a un punto tal que es
necesario tomar medidas para impedir alcanzar un punto de no retorno. Pero
¿Quiénes son los responsables de este choque hacia el ambiente? A continuación,
lo observaremos a través de los datos. Debemos de aclarar que el consumo de
energía va más allá de la eléctrica, lo que en realidad tomamos en cuenta es el
estimado de la energía que ocupamos en las actividades del día a día tanto las
personas como las empresas. Para empezar, reconoceremos tres sectores: el
sector residencial (familias), el sector privado (empresas) y el sector público.
Sector
residencial
En
México el consumo de energía por parte de las familias alcanza solo el 8.86%
del total del consumo nacional, por lo que no es muy significativo. Como se
observa en la tabla, el consumo de energía por parte de las familias mexicanas
recae en tres diferentes fuentes; el total de petrolíferos (que contiene principalmente
el gas natural), la electricidad y la leña. Como cabe esperarse el consumo de
electricidad es un gran factor para el consumo de energía por parte de las
familias, pero este no es la mayor fuente de consumo. La mayor fuente de
consumo para las familias son el total de los petrolíferos y dentro de este es
el gas licuado. Lo interesante es que el consumo de las familias de gas licuado
es casi igual al consumo de leña. Ambas fuentes de energía se utilizan
principalmente para fines de consumo de energía térmica, es decir, actividades como
cocinar, calentar agua para el baño, entre otros.
La
leña como es parte de las biomasas forestales es una fuente de energía
renovable. Por conclusión de información en la tabla las familias mexicanas
obtienen poco más de un tercio del total de la energía que consumen de energías
renovables. Esto puede sonar bien en un principio, pero si lo analizamos es una
característica de la pobreza que vive México, al ser 53 millones de pobres,
representando el 43.6% del total de la población según datos del CONEVAL para
2016. El bajo nivel de ingreso no permite tener otras opciones de fuentes de
energías renovables más que la biomasa forestal. Las personas con mayores
ingresos si tienen una mayor posibilidad de obtener estas diferentes fuentes. Sin
embargo, estas otras fuentes de energía no proveen de la misma cantidad de
energía que las fuentes tradicionales.
Sector
privado
El
consumo de energía del sector privado representa el 50.5% del total del consumo
nacional, dentro de este el rubro con mayor participación es el transporte. En
México el subsector que tiene el mayor consumo de energía es el de
autotransporte, consume 1/4 del total de energía nacional. En este sentido las
energías renovables no tienen gran cabida, para que la tengan es necesario que
los autos no ocupen como combustible principal los hidrocarburos, sino que se
muevan por la energía eléctrica producida por energías limpias y renovables.
Esto no es posible aún ya que en 2016 los autos híbridos o con motor eléctrico
representaban menos del 1% del total de vehículos vendidos, según el AMDA. El
sector industrial es el segundo rubro que tiene un gran consumo de energía, por
lo que la generación para autoconsumo en la producción es una buena opción para
reducir los costos al igual que para la comercialización de este bien
transformado en energía eléctrica. Sin embargo, la Comisión Reguladora de
Energía fija un limite para la producción de energía para el autoconsumo, es
decir, para la producción.
La
viabilidad de las energías renovables en el sector privado esta muy
condicionada, principalmente porque en la mitad de este sector, regido por el
autotransporte, hay una gran barrera a la entrada de las energías renovables. En
cuanto a la producción de energías renovables para su comercio y autoconsumo
esta restringido por leyes de regulación.
Sector
Público
Como
se mencionó antes, el Estado es el único comprador y vendedor de energía
eléctrica en México. Esto es con la intención de tener seguridad energética y
poder proveer a los ciudadanos de energía eléctrica con subsidios y
desincentivar el consumo de los hidrocarburos (aunque el principal objetivo es
la recaudación de impuestos para los ingresos del Estado).
Como
se observa en la gráfica, a partir de 1973 hubo una caída pronunciada de la
producción de energías renovables en la producción mexicana, se explica por el
aumento de los precios del barril del crudo. Fue en este momento cuando
empezamos a “administrar la abundancia” con el expresidente José López
Portillo. Recientemente hubo un aumento de la producción de energía renovables
en el país a causa del acuerdo de París sobre el cambio climático y los
objetivos del desarrollo, en específico el ODS 7.
Fuente:
Propia con base en SIE
Mientras
no exista presión internacional sobre la política energética, el gobierno
mexicano se ha volcado a aumentar la producción de hidrocarburos para obtener
mayores recursos a través de su venta. Esta es la postura que ha reinado no
importando el partido político ni la persona en el poder. El petróleo no se
toca.
Conclusiones
Las
energías renovables son un nuevo cambio en la producción de energía al tomar la
responsabilidad del cuidado del medio ambiente. Estas proveen un gran beneficio
para la calidad de vida de las personas al no perjudicar de la misma manera que
las energías tradicionales. Sin embargo, estas no son accesibles para las
familias por el alto costo de inversión inicial, y en México, la producción
para el autoconsumo y su comercialización están restringidas por la CRE. En
este sentido es necesario que el Estado sea el promotor de estas energías
renovables. El Estado puede acceder a costos menores que los que obtendría el sector
privado, además tiene la capacidad para alcanzar las potencialidades
respectivas de cada fuente de energía que el país proporciona. El sector
privado es quien mayor responsabilidad tiene, pero es el Estado mexicano quien
debe de solucionar el problema y nuestro deber como población exigirla y no
solo reducir el consumo de plástico o dejar de tomar agua con popotes.
Referencias
Asociación Mexicana de Energía Solar. (23 de Mayo de
2018). ASOLMEX. Obtenido de http://www.asolmex.org/costos.html
Brugger, S., Dávila, M., & Llamas,
M. (2011). Problemática institucional de las energías . Ola finaciera,
133-177.
Sánchez, I. (2016 de Marzo de 21).
Menos del 1% de los autos en México son híbridos o eléctricos: AMDA. El
financiero.
Secretaría de Energía. (23 de 05 de
2018). go.mx. Obtenido de
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/177622/Prospectiva_de_Energ_as_Renovables_2016-2030.pdf
Secretaría de Energía. (20 de 05 de
2018). gob.mx. Obtenido de https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/62954/Prospectiva_de_Energ_as_Renovables_2012-2026.pdf




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