Por Carlos de León
Primer acto. AMLO y su equipo en campaña prometían a
los votantes que los lujos de funcionarios públicos de alto mando iban a ser
recortados y el gasto corriente dejaría de tener tanto peso en el gasto total,
por lo que se pretendía invertir más. Esa idea sonaba genial. Por mucho que la
gente odie a AMLO y su figura política, no se puede negar el descontento por
los lujos de los diputados del sexenio pasado y el mal manejo del gasto.
Segundo acto. AMLO gana las elecciones y todos
contentos pensábamos en la reorientación del gasto. Los intelectuales del
sexenio pasado se querían dar un tiro porque “entraba un gobierno de izquierda”.
Muchos académicos empezaron a llamar como la victoria del gobierno progresista
atrasado en comparación con América Latina. Y claro, todos dejamos de ser
corruptos.
Tercer acto. Empieza el sexenio con un bombardeo mediático
de que AMLO hacia todo mal y no tenía idea de lo que estaba haciendo; más allá de
que si es cierto o no, hay que pensarlo en que este tipo de noticias generan incertidumbre
en la economía y hacen más daño que bien.
Cuarto acto. Sale cada joya de la política mexicana,
como en todos los sexenios, con su debida “crisis” y debate público. Dígase: huachicoleo,
las mañaneras, recorte a CONACYT, la creación de la PROBEIS, las estancias
infantiles, el rescate de PEMEX, el Tren Maya y un sinfín de detalles, a mi
parecer intrascendentes, del señor presidente. La constante de esto a mi
parecer es clara.
Este es el numerito de MORENA y su desempeño en el
poco tiempo de ser dominante en el poder ejecutivo.
En el último mes, se ha visto un nuevo desliz de la
actual administración, lo que ha provocado el objeto de críticas por los “expertos”
y el pueblo sabio. Estoy hablando del desabasto de medicinas y el concepto de
austeridad de AMLO y su equipo.
Está bien que está cumpliendo su promesa de campaña al
empezar con la austeridad, pero la forma en que se aplicó no fue lo que muchos esperábamos,
vaya al punto de que el FMI venga a felicitar la política fiscal de la
administración creo que dice algo y eso es que no se van a dejar de utilizar políticas
“neoliberales”.
Pero a todo esto, usted buen lector, ¿sabe cómo
funciona el gasto público? Bueno, en realidad es un proceso jurídico muy
tedioso. Empieza cuando se presenta el Paquete Económico a la Cámara de
Diputados, donde nuestros respetados legisladores lo revisan a detalle y dicen
si pasa o no. El Paquete Económico está conformado por: los Criterios Generales de Política
Económica, la Iniciativa de Ley de Ingresos, el Proyecto de Presupuesto de
Egresos de la Federación y la miscelánea fiscal, es decir, que se planea hacer
en materia fiscal el año siguiente por parte de la administración. Lo que nos
importa para explicar el gasto es el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la
Federación (PEF).
El PEF, es básicamente lo que se tiene planeado gastar
en el año siguiente. Donde viene desagregado en todos los ramos en los que
gasta el gobierno, por secretaría, por poder y demás desagregaciones. La prensa
se fija mucho en este documento legal que se presenta a finales de año, hasta
hubo una polémica porque se le bajo presupuesto a la UNAM, pero una cosa es lo
que planean gastar y lo que gastan.
El documento que todos debemos poner atención es la
llamada Cuenta Pública, que es un informe que presenta SHCP con información contable
de la administración. Esto es, lo que en realidad gastaron. Otro instrumento
que se debe conocer para saber en qué va gastando el gobierno son los reportes
mensuales de Transparencia Presupuestaria, un observatorio del gasto de SHCP.
Así que los invito a revisar los informes y estar
enterados de lo que gasta nuestra amada administración y el cabecita de algodón.
Nos leemos la próxima semana
Por último, les dejo los enlaces:
http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/PEF_2019_281218.pdf
https://www.transparenciapresupuestaria.gob.mx/es/PTP/Datos_Abiertos
https://www.transparenciapresupuestaria.gob.mx/es/PTP/Datos_Abiertos

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