Por
Paola Arellano
¿Alguna
vez has visto a un niño limpiando parabrisas en los semáforos o vendiendo
dulces en el metro? ¿Los ves tan seguido que te parece algo “normal”? Pues la
realidad es que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
prohíbe el trabajo por debajo de los 15 años, así como las labores insalubres o
peligrosas, y los trabajos nocturnos y de tiempo extraordinario. El día de hoy
les quiero contar cuáles son las cifras del trabajo infantil en México y las
razones detrás de esta situación.
Comencemos
por definir algunos conceptos que estaré utilizando a lo largo del artículo: el
trabajo infantil se refiere a la población de 5 a 17 años que realiza
actividades económicas no permitidas o que se dedica a quehaceres domésticos en
condiciones no adecuadas; la ocupación no permitida son todos aquellos
(de esta misma población) que realizan actividades económicas que no están
permitidas por la ley, y que ponen en riesgo su salud o que afectan su
desarrollo físico y/o mental; por último, los quehaceres domésticos en
condiciones no adecuadas refiere a todos aquellos que realizan actividades
de producción de bienes y servicios para el consumo de los miembros del hogar,
que afectan su salud o integridad física. (INEGI, 2017: 6)
Para
el año 2017, la población infantil de 5 a 17 años era de 29.3 millones de
personas, de las cuales 3.2 millones (el 11%) se encontraban en condiciones de
trabajo infantil. De acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil del INEGI, la
tasa de trabajo infantil es mayor en áreas menos urbanizadas (menos de 100 mil
habitantes) que en áreas más urbanizadas (más de 100 mil habitantes), con 7.6%
y 13.6% respectivamente.
Refiriéndome
únicamente a la ocupación no permitida, los niños tienden a representar un
mayor porcentaje que las niñas dentro del total. Una característica muy
particular, es que la mayoría de los infantes trabajan para un familiar
(58.3%), es decir, que la mayor parte de la ocupación no permitida se da dentro
de la familia del niño o niña, incluso dentro de su mismo hogar. Cuando lo
vemos por sectores de actividad económica, resalta que el sector agropecuario
es el que concentra a más niñas y niños en ocupación no permitida (29.8%),
seguido del sector servicios (25.3%) y el sector comercio (22.6%).
¿Cuáles
son los motivos por los cuales un niño tendría que trabajar? Bueno, pues gran
parte de ellos reportó que lo hacen para pagar su escuela y/o sus propios
gastos, seguido de muchos otros que reportaron hacerlo por gusto o simplemente
para ayudar. En este sentido, cuando se les preguntó qué sucedería si dejaran
de trabajar, la mayoría reportó que “no pasaría nada” (28%) seguido de “El
hogar tendría que destinar ingreso para gasto del niño” (26%). Esto es un hecho
que resalta porque, de acuerdo con el rango de edad, la población de 15 a 17
años es la que representa el mayor porcentaje en la clasificación de ocupación
no permitida, es decir, estamos hablando de adolescentes que en efecto,
trabajan para sostenerse a sí mismos ya que sus familias no pueden o no quieren
hacerlo más.
“¿Y
la escuela?”, se preguntarán… Aunque la mayoría de la población entre 5 y 17
años asiste a la escuela incluso en condiciones de trabajo infantil, la tasa de
inasistencia escolar fue del 7.2% para 2017, que comparada con 10.6% en 2007,
es evidente que hemos mejorado en ese aspecto. Lo curioso es que la razón
principal de dicha inasistencia es la “falta de interés, aptitud o requisitos
para ingresar”, lo que quiere decir que no existen buenos incentivos para que
tanto las familias como los niños busquen concluir tan siquiera su educación
básica. Como mencioné anteriormente, la mayoría son adolescentes que buscan
mantenerse, por lo tanto, estudiar resulta más costoso y engorroso que comenzar
a trabajar y tener dinero.
¿Y
los padres en qué están pensando? Pues la mayoría de los hogares donde ocurre
la ocupación no permitida son hogares “monoparentales”, además las condiciones
de ocupación y de escolaridad del jefe de familia, así como el tamaño del hogar
son factores muy influyentes dentro del trabajo infantil. Por un lado, entre
más grande sea el hogar, más grande es el porcentaje de ocupación no permitida.
Por otro lado, a mayor grado de escolaridad del jefe de familia, menor será el
porcentaje.
Me
referiré por último al trabajo doméstico no adecuado; lo primero que quiero
resaltar, es que las niñas son las que representan el mayor porcentaje (51.5%)
dentro de esta clasificación, a comparación de los niños (48.5%). Al contrario
de la ocupación no permitida, el grupo de edad que más se dedica a esto es la
población de 5 a 14 años (56.8%). Quiero subrayar que al igual que en la
clasificación anterior, los niños y niñas se enfrentan a jornadas laborales de
alrededor de 14 horas diarias, y en el caso del trabajo doméstico, rara vez o
casi nunca es remunerado.
El
trabajo infantil no es algo que deba ser normalizado, incluso si las razones
detrás de él son para la cubrir gastos propios o por gusto. Un niño nunca
debería trabajar y mucho menos enfrentarse a jornadas de 14 horas diarias. A un
niño le corresponde el juego y el estudio, nunca la siembra, el comercio o el
trabajo doméstico.
Referencias:
INEGI.
(2017) Módulo de trabajo infantil: Presentación de resultados.
Disponible en: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/mti/2017/doc/mti2017_resultados.pdf

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