Por: Saúl Méndez Aguilar
Desde
que Andrés Manuel López Obrador estuvo en campaña a principios del año pasado
comenzó a tener una enorme popularidad entre la ciudadanía mexicana, lo cual se
vio reflejado en el amplio margen con el cual ganó las elecciones de julio de
2018 sobre sus contrincantes que de igual forma buscaban la silla presidencial.
El
primero de diciembre de 2018 cuando pronunció su discurso ya como presidente
electo, se presentía un aroma de cambio en el rumbo que tomaría el país, dicho
discurso estaba plagado de ciertas propuestas, principalmente en el ámbito
económico con las que y en sus palabras “el neoliberalismo terminaría”.
Poniendo
un poco de contexto sobre que es el neoliberalismo, este viene dado por ciertas
sugerencias de política económica las cuales fueron “recomendadas”
principalmente a los países subdesarrollados que recién estaban sumergidos en
las tormentosas crisis de la deuda externa que se presentaron a principios de
los años 80´s, estas fueron hechas para que dichas naciones pudieras hacer
frente al pago de sus obligaciones, las cuales eran con el principal órgano
financiero internacional, el FMI.
Dichas
proposiciones consistían en limitar la participación del gobierno en la actividad
económica, esto mediante una reducción del gasto e inversión pública, así como
también la venta de empresas paraestatales cuyo capital contable y social era
del Estado.
Abrirse
al comercio y la competencia mundial, esto mediante que los países firmaran
tratados de libre comercio, con el cual se buscaría que el comercio exterior
fuera la fuente del crecimiento económico, y al mismo tiempo liberalizar la
cuenta de capitales de la balanza de pagos, esto con la idea de que las
naciones captaran mayores niveles de inversión extranjera directa, y que el
resto del mundo pudiera comprar diversos activos financieros nacionales, y con
esto financiar la actividad productiva en nuestro país.
Ahora
bien, dicho ya lo anterior el actual presidente de la republica el cual ha sido
uno de los principales mandatarios con la mayor aprobación de la ciudadanía,
afirmó que él no continuaría con el modelo “neoliberal”, que su gobierno
estaría caracterizado por el aumento de la inversión pública la cual guiaría a
la economía nacional, además de que la “austeridad” no sería una característica
del gasto público que no se renegociaría ningún tratado de libre comercio el
cual no le conviniera a la soberanía nacional, que se fortalecerían los
salarios, para que estos no estuvieran debajo de los niveles de inflación y con
esto estimular el mercado interno, el cual nos haría depender menos del
comercio exterior. Dichas posturas las cuales generalmente son asociadas a
posiciones heterodoxas o de izquierda es lo que caracterizaban las campañas,
conferencias, entrevistas, etc… que el ahora presidente pronunciaba
Esto
todo está bien en el discurso, ¿Pero, En estos primeros 6 meses de gobierno se
ha cumplido lo anterior?
La
respuesta es visible y contundente, ¡NO!, la inversión pública presenta casi
los mismos niveles que se manejaban en el último año del sexenio anterior, al
igual que el gasto público que para incrementarlo en ciertos rubros como las
becas escolares y programas de asistencia social, se entró en austeridad en
otros rubros, como lo son las becas a nivel posgrado, los subsidios a las
guarderías, grandes recortes presupuestales a instituciones como el IMSS y el
ISSTE, lo salarios mínimos si bien subieron no trajo consigo un aumento
salarial para la parte de la población que celebra contrato bajo sueldo
establecido, no se ha fortalecido el mercado interno, y se sigue teniendo una
gran dependencia al mercado externo, se sigue buscando que el crecimiento de la
economía nacional sea a través del comercio exterior; hoy mismo 19 de junio el
senado acaba de ratificar el acuerdo T-MEC entre Estado Unidos y Canadá, donde
hay ciertos puntos que traban el dinamismo de la economía mexicana.
Muchas
otras cosas se pueden señalar en los pocos meses de administración que lleva el
presente gobierno, no sabremos si estas podrían cambiar en un futuro, pero lo
que se puede constatar es que dichas acciones han sido las mismas que durante
los casi últimos 40 años se han seguido, “políticas neoliberales”.
Y
esperemos que el presente gobierno aproveche de verdad la gran credibilidad con
la que goza actualmente, porque en un futuro, cuando otro personaje con ideas
de “izquierda” quiera llegar al mandato, no esperen que la gente se trague la
misma mentira 2 veces.

Comentarios
Publicar un comentario