Por Arturo Martínez Paredes
El
discurso y las políticas de las autoridades mexicanas, y de otros países, se
basan en buena medida en la estabilidad interna como condición de la atracción
de inversión externa, a su vez, se entiende a la llegada de inversión como
sinónimo de éxito. Para algunos como si estos flujos fueran una forma de salvar
a la economía nacional. Y no es para menos, la inversión nacional es
relativamente escasa, y las grandes empresas extranjeras podrían sustituirla.
La
inversión para la creación de capital, para muchos modelos y estudios representa
una parte esencial para el crecimiento y el desarrollo de las economías. La
recepción de capital por parte de extranjeros promete mucho, en especial la
Inversión Extranjera Directa (IED) que se plantea como inversión a largo plazo
en la economía nacional. Como se mencionó, se presenta como un sustituto de la
inversión nacional, y en consecuencia podría generar mayor producción y empleos,
así como una importante entrada de divisas que fortalece la situación de pagos
del país y la fortaleza de la moneda, adicionalmente es importante considerar
la entrada de recursos tecnológicos, ya que las empresas que invierten suelen
ser firmas posicionadas con una gran capacidad productiva y tecnológica.
A pesar de lo que se promete, la realidad es
que no necesariamente los flujos de IED se traducen en la creación de capital,
que sucesivamente significa mejores condiciones internas.
Una
parte importante de la IED que recibe México es por parte de fusiones y
adquisiciones, es decir, la inversión que se destina principalmente a la compra
de empresas nacionales, en otras palabras:
“Después
de todo, cuando una empresa extranjera adquiere una empresa local ésta es una
forma de IED, pero en realidad no se crea nuevo capital en el país anfitrión.
Las estimaciones de la proporción de FyA (fusiones y adquisiciones) en la IED
varían, pero diferentes fuentes coinciden en que representan niveles altos que
oscilan entre 60 % y 80 %” (De Groot, 2018, pág. 118)
Particularmente en México ocurrió un caso en
especial que es idílico para explicar esta situación. En 2013 hay un aumento
muy considerable en la IED un pico en la gráfica, claramente las autoridades
mexicanas y algunos sectores festejaron tan buenas noticias, se trataba de un
gran flujo de inversión desde Bélgica al sector cervecero en el que México resalta
como uno de los mayores exportadores del mundo. México contaba hasta entonces con
algunas firmas ya posicionadas internacionalmente de manera importante, existía
hasta ese momento una buena cantidad de empleos creados con la inversión
nacional, con un significativo acervo tecnológico. La IED se tradujo como
capital creado para el beneficio nacional erróneamente, se trató de la compra
de grupo Modelo por parte de otro grupo cervecero, no se crearon fábricas
adicionales, ni nuevos empleos, simplemente se trató de un movimiento
financiero entre empresarios sin ningún reflejo en la economía mexicana. Este
sólo es un ejemplo y la IED no es enteramente sólo fusiones y adquisiciones, y
tampoco significa que la IED no pueda tener beneficios, puede ayudar a la
superación tecnológica local, a entablar ciertos vínculos para encadenamientos
más sólidos que pueden mejorar la condición de algunas empresas locales y su
relación con el mundo. La IED tiene beneficios pero no puede considerarse como
un promotor del desarrollo, un indicador como este puede significar poco en
relación a lo que en realidad aporta. No toda la inversión significa creación
de capital, De Groot (2018), señala que es indispensable la generación de
políticas públicas para atraer inversiones de mayor calidad, asimismo, el papel
de la inversión pública debe jugar un papel más significativo en la economía,
ya sea como guía de la inversión o como inversor, como sea, el papel del
gobierno es indispensable para el crecimiento y la apertura económica sin una
sólida planeación no contribuye al desarrollo.
Referencias
De Groot, O. (2018). Inversión extranjera directa y su
papel en el desarrollo económico. En E. (. Dussel Peters, Cadenas Globales
de Valor. Metodología, teoría y debates (pág. 119). Ciudad de México:
UNAM.
Secretaría de Economía. (10 de junio de 2015). Secretaría
de Economía. Obtenido de
https://www.gob.mx/se/acciones-y-programas/competitividad-y-normatividad-inversion-extranjera-directa?state=published

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