Ir al contenido principal

Regulación de las trabajadoras sexuales en CDMX.



Por: Paola Arellano
En mayo de 2019, la Ciudad de México tuvo un retroceso en materia de derechos para las trabajadoras sexuales. El Congreso de la ciudad aprobó, dentro de la Ley de Cultura Cívica, una ley que sanciona administrativamente la prostitución. Hablo de un retroceso puesto que para el año 2014, en la Ciudad de México, las trabajadoras sexuales eran reconocidas como “trabajadoras no asalariadas”, y se implementó el registro de estas bajo licencias, las cuales reconocían su trabajo como parte del trabajo regular. Sin embargo, no se les aseguraban derechos básicos de los trabajadores como la seguridad social o el derecho a sindicalizarse.
Las trabajadoras sexuales han denunciado por años la discriminación y estigmatización de su trabajo, y es que irónicamente en un país como México donde somos uno de los principales consumidores de pornografía, y donde existe una red tan grande de comercio sexual, a muchas personas todavía les parece mal que una mujer se gane la vida o reciba un ingreso por tener sexo con alguien más. Por otra parte está el problema de la trata de personas y cómo se diferencia del trabajo sexual: la trata de personas en materia sexual tiene que ver con la explotación sexual de un individuo por un tercero, tiene que ver también con privación de la libertad y agresiones de todo tipo; el trabajo sexual se refiere a la decisión de un hombre o mujer de vender sus servicios sexuales, con la particularidad de que son libres de ejercer ese trabajo o no como les plazca, y de poner el precio de su trabajo y las condiciones bajo las cuales llevarlo a cabo.
Llevar a cabo una despenalización del trabajo sexual no significa despenalizar la trata de personas, ni mucho menos el incremento del mismo (como se piensa con la despenalización de las drogas o del aborto), significa que las personas que se dedican a ello puedan acceder a un fondo de ahorro para el retiro, a un servicio médico, a protección legal, etc. Estamos hablando de derechos humanos, más allá de nuestra moral.
En México, las trabajadoras sexuales buscan crear un sindicato que sea reconocido por el Estado y bajo el cual puedan protegerse y exigir derechos que les deben ser concedidos. Existen diversas asociaciones que defienden y luchan por la regularización del comercio sexual, una de ellas es la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales (AMETS) la cual se encarga de apoyar y empoderar a todas las mujeres (biológicas y trans) para ejercer su trabajo de manera segura y para hacerles ver que no es un trabajo menos digno a cualquier otro.
Para el Estado, una regulación podría significar un incremento de su base tributaria, donde se podría recaudar más dinero a partir de uno de los impuestos más representativos de éste como lo es el Impuesto sobre la renta (ISR). Si lo vemos desde el lado de los consumidores, también se podría gravar el consumo de éste servicio de ser necesario y en caso de que fuera útil para regularlo.
Es complicado hablar de las repercusiones económicas de la despenalización del trabajo sexual, puesto que los datos disponibles sobre el número de trabajadoras existente o los ingresos que pueden llegar a generarse por el trabajo son desconocidos, puesto que es una actividad penalizada por ley en todo el país.
En conclusión, la regulación y despenalización implican para las trabajadoras un avance en derechos humanos y derechos laborales por el reconocimiento de su trabajo, mientras que para el Estado, es una oportunidad no solo de generar ingresos, sino de tener un mayor y mejor control sobre el mercado laboral en México, sobre todo del empleo subterráneo; incluso sería beneficioso para identificar el delito de trata de personas y explotación sexual, si es que logramos hacer una clara distinción entre una cosa y otra.
En México, todavía nos falta avanzar muchísimo con nuestras creencias y nuestros prejuicios, que no se nos olvide que una “puta” también es un ser humano, que el comercio sexual existe y persiste porque se sigue demandando, y que el hecho de dedicarse a ello no significa que no sea digno y que no merece protección.
Referencias.
Aquino, E. (2019) “Reforma que castiga prostitución en CDMX es regresiva y discriminatoria, dicen trabajadoras y académicas”. Animal Político, mayo 23, versión en línea.
Brigada Callejera de apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A.C, página web
Camhaji, E. (2019) “La Ciudad de México, a través de los ojos de una trabajadora sexual”. El País, febrero 11, versión en línea.
Teposteco, M. (2018) “Trabajo sexual es trabajo: hablamos con la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales”. Vice, mayo 15

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Brevísima reseña sobre el sexenio de Enrique Peña Nieto

Por Jorge Zavaleta En este artículo pretendo dar un breve panorama de lo que fue del anterior presidente, para saber porque “estamos como estamos”. Durante el sexenio de Peña Nieto se implementaron una serie de reformas que se esperaba permitirían a México ser más competitivo en los mercados internacionales, siguiendo la línea de pensamiento neoclásico (el libre comercio genera crecimiento). Las reformas fueron las siguientes: la reforma laboral, la reforma energética, la reforma educativa. A continuación, se destaca lo más importante de las reformas laboral y energética:       Reforma laboral: se plantea la creación de tres nuevas modalidades de contratación; por temporada, por capacitación inicial y por periodo de prueba. Con ello es evidente que se desarrolla una mayor flexibilización del trabajo.     Reforma energética: promover la inversión privada en algunos sectores del proceso petrolero; dicha reforma incluirá además una apertura en hidrocarb...