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¿Por qué si México exporta mucho no crece?


Por Arturo Martínez Paredes
La globalización parecía beneficiarnos, el crecimiento, las oportunidades, la creación de empleos y demás beneficios adicionales de una nueva etapa era lo que con esperanza se comentaba en los últimos años del siglo XX.
Tenemos a la mayor potencia económica como vecino del norte, que además no tiene el menor inconveniente para ser el mayor importador del mundo, es un monstruo que consume todo lo que el mundo le exporta. Un monstruo con el que tenemos un tratado comercial desde 1994, y que seguramente continuará (con algunos cambios); del cual dependen el 80% de nuestras exportaciones y casi el 70% de todo nuestra relación con el exterior.
A pesar de este privilegiado acceso, no logramos dar el salto al desarrollo. Claramente México no ha consolidado su potencial para crecer a partir del libre comercio, como Singapur, o muchos otros países asiáticos, por ejemplo. Han habido cambios sustanciales desde entonces, la economía mexicana es completamente distinta a la que era en los años 90; sin embargo, no hemos tenido ni tres años en los que hilvanemos un crecimiento significativo desde hace por lo menos tres décadas.
México tiene una economía abierta, que se logró industrializar al grado de colocarse como potencia exportadora en muchos sectores, especialmente las manufacturas, destacan la industria eléctrica, la automotriz y la aeroespacial.
Exportamos una gran cantidad de estos productos, recuerdo en particular que en el sexenio pasado habían varios spots que presumían nuestra gran capacidad de exportación, pero no nuestro crecimiento de apenas 2% anual, estas industrias en primer lugar no suelen construirse con capital nacional y muchas veces tampoco con insumos nacionales, es decir que requerimos una gran cantidad de importaciones dentro de lo que exportamos, México muchas veces sólo funge como una plataforma para exportar mercancías de otros países hacia el gran mercado estadounidense.
Uno de los principales problemas para las exportaciones de manufacturas, que prácticamente representan a todas nuestras exportaciones, es la poca capacidad en las industrias mexicanas de hacerse de eslabones que representen más valor, es decir, que las industrias mexicanas aportan poco respecto al total del valor de lo que se exporta, en muchos casos, por lo que los insumos importados representan una mayor parte de la composición del precio final de las mercancías.
La llamada Ley de Thirlwall puede ayudar a explicar esta condición; nos dice de manera esquemática que para que exista crecimiento, lo que el mundo le demanda a México debe ser mayor que lo que México demanda del mundo respecto a un aumento en el ingreso. En nuestro caso, lo que México le demanda al mundo respecto a su ingreso (elasticidad ingreso de las importaciones) es sustancialmente alto, respecto a otros países similares como Brasil (Capraro, 2018), por lo que aunque EE. UU. nos compre mucho, la gran cantidad de importaciones que necesitamos nos limita para crecer.
Sin entrar en tecnicismos, si México pretende mejorar esta condición debe aumentar la capacidad para exportar, es decir, que las mercancías mexicanas se exporten más manteniendo la misma cantidad de importaciones, aumentar la capacidad para añadir valor a las mercancías o sustituir las importaciones de este tipo con insumos nacionales.
Sería necesaria una serie de políticas internas que orienten la producción a mejorar esta condición de falta de valor agregado. Revisando los casos de éxito, como los asiáticos miembros de la ASEAN, el papel del gobierno como agente promotor interno es fundamental para la promoción externa. A mi parecer México debe intentar generar una política económica alrededor de sus exportaciones para aumentar el valor agregado de exportación desde el interior, con estrategias claras y dejar de firmar tratados comerciales con países con los que no existe comercio y dejando todo a merced de los vaivenes de la dinámica comercial externa.

Bibliografía

Capraro, S. (Julio-agosto de 2018). La ley de Thirlwall-González: teoría y evidencia empírica. Los casos de Brasil, México y Argentina en el periodo 1960-2014. Economía Informa, 21-53.
Thirlwall, A. (2003). La naturaleza del crecimiento económico. Un marco alternativo para comprender el desempeño de las naciones. México: FCE.


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