Por:
Mariana C. Galván.
Envidiados,
imitados, pero jamás igualados existe un sector de la población que vive
rodeado de lujos, pero no lo sabe o al menos no lo consideran así. Las personas
llamadas “Withexicans” son aquellos pertenecientes a estratos sociales altos,
mayoritariamente jóvenes quienes estudian o trabajan en los ámbitos
acaudalados, además de diferenciarse del resto de la población mexicana por su
color de piel, forma de vestir y expresión de las opiniones sobre el clima
económico que les rodea.
En
México, donde la desigualdad puede percibirse en todos y cada uno de los
lugares que forman parte de nuestro desarrollo personal, la diferencia en
percepciones personales toma un papel importante en nuestras vidas. No solo
somos quienes creemos ser, también somos nuestra publicación pasada en redes
sociales o la foto de nuestras últimas vacaciones, mientras más de la mitad de
la población trabajadora solo tiene una semana de vacaciones al año, los
“whitexicans” tuvieron las posibilidades económicas de viajar a un lugar
fuera del país.
Lo
que resulta escandaloso para la mayoría, no son los lujos que una persona puede llegar a poseer,
sino la exposición de la pobreza como una situación digna y gratificante. Desde
la percepción de los “whitexicans”, las personas en situaciones precarias son
denominadas como “luchadoras” y es gratificante ayudarles con una moneda o con
cualquier otro signo de calidez humana, seguido siempre de una muestra del acto
en redes sociales.
Como
ya había mencionado antes, éste tipo de
muestras en redes sociales
exhiben la pobreza además de continuar con la narrativa de la
meritocracia: “mientras más te esfuerces, mejor te irá.” Pues en México esto no es así, con al menos
la mitad de la población clasificada en algún tipo de pobreza es cada día más notorio que los privilegios forman una parte medular en
el desarrollo académico, profesional y personal de un individuo, lo que implica
que quien no posee dichos privilegios
tendrá aspectos de su vida poco o nada desarrollados.
Los
“whitexicans” más allá de ser una tendencia en redes
sociales, nos permiten observar y reflexionar sobre la importancia de sus
vidas. Rodeados en ambientes sin precariedad, con crianza apartada de la
realidad económica, sin la capacidad de preguntarse si el salario de sus empleadas
y empleados del hogar es justo… ¿Qué es lo que realmente importa?
Lo
que realmente importa es la dignidad en todos los aspectos, pero éste grupo de
personas no va a procurar ora que no sea la suya, sin embargo va a pasar por el próximo
puesto de artesanías para tomarse una foto con la persona a cargo para tomarse
una foto, compartir a sus amigos que fue de
vacaciones y se reencontró con sus raíces y regresar a la ciudad sin haber
cambiado nada pero diciéndolo todo.
El
enfrentar una realidad económica es complicado, más aun cuando se proviene de
un ambiente de carencias es una lucha constante contra el sistema. Ésta lucha comienza para algunos desde el
momento en que nacen, otros nunca la enfrentan.
La
percepción de las diferencias económicas es inmediata, para los whiexicans es
natural ser diferente a “los de abajo”, pues son
ellos quienes al considerarse diferentes saben que dentro de su círculo les será difícil quedarse sin ingresos; lo
saben más no lo aprenden. La pobreza en todas sus dimensiones es
peligrosa, sí, ya que en ella se encuentra la posibilidad
de seguir en
ese camino descendente, difícilmente ascendente.
Los
“whitexicans” nos dejan ver una de las caras más crudas de nuestra realidad,
nuestras diferencias nos alejan pero también hacen un fetiche de nuestro color
de piel, de la familia en que nacimos y del hecho de que más de la mitad de la
población morirá en el mismo escalón social en el que nació.

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