Por
Jorge Zavaleta
En
los últimos días han salido noticias sobre los incendios ocurridos en el
Amazonas y, dado el nivel de importancia de su biodiversidad y el beneficio que
trae al planeta es necesario abordar las características de este lugar, además
de observar los posibles intereses de grupos económicos que tienen objetivos
sobre este.
El
Amazonas es la selva tropical más grande del mundo, sin embargo, contiene otros
tipos de ecosistemas. De acuerdo con el Observatorio del desarrollo, tiene
alrededor de 7.5 millones de km2 en ocho países: Brasil, Bolivia,
Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, Guyana y Surinam, concentrada
principalmente en Brasil con dos tercios y ocupando cerca del 59% del país
brasileño.
La
mayoría de los países que tienen una porción considerable dentro de su
territorio de la selva amazónica poseen un gran nivel de exportaciones de
materias primas. Además, dependen mucho de estas exportaciones de materias
primas para obtener importaciones; como una persona necesita dinero para poder
comprar lo que necesita y por ello que vende algunos productos, de igual manera
los hacen los países. Cuando en un país no se tienen los medios para producir
mercancías elaboradas, como por ejemplo el celular o computadora con el que
lees este artículo, las materias primas se vuelven los principales productos
que ofreces en el mercado. A esto los economistas le llamamos la maldición de
los recursos naturales. “El
estilo de desarrollo impuesto sobre la Amazonia se basa en una apropiación de
los recursos naturales volcados a su utilización fuera de la región, y
particularmente su exportación, lo que determina una afectación desigual del
territorio” (Gudynas, 2019)
Ahora
bien, dentro del amazonas no solo viven flora y fauna de la región, también hay
asentamientos humanos, principalmente comunidades “endémicas” de la región. La
población que vive ahí tiene un nivel de pobreza bastante alto, en promedio
cerca del 49.5% de la población que vive en el Amazonas vive en pobreza.
Y
de acuerdo con el secretario general de Naciones Unidas se han registrado,
entre enero y el 18 de agosto, 38 228 focos de incendio, es decir, en lo que va
del año la región ha tenido alrededor de 176 incendios diarios. En 2019 se han
registrado más del doble de incendios en Brasil que en 2013, ha habido un
aumento importante durante este año. También es importante recalcar que en el
cono sur es temporada seca, hay pocas lluvias y el efecto del cambio climático
acentúan fenómenos como “el niño” que incrementan las sequias. Sin embargo, de
acuerdo con el investigador del IPAM Paulo Moutinho (en el periódico Clarín) el
aumento de incendios en el Amazonas es a causa del avance de la deforestación;
la quema de terrenos es común para la limpieza y siguiente producción tanto de
alimentos como de ganado.
De
acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) en Brasil la concentración de la tierra tiene una gran
magnitud, llegando estar concentrada el 69.3% de las tierras en el 5% de los
establecimientos que las explotan, de aquí surge el tamaño de presión política
que pueden llegar a jugar en el ambiente de Brasil y el Amazonas.
Referencias
Clarín. (22 de 08 de 2019). Qué causa
los incendios en el Amazonas. Clarín.
Eguren,
F., Baumeister, E., & Merlet, M. (2016). INFORME CONTINENTAL EL ACCESO
A LA TIERRA EN AMÉRICA LATINA. Organización de las Naciones Unidas para
la alimentación y la agricultura.
Gudynas,
E. (22 de 08 de 2019). Observatorio del desarrollo. Centro Latino de
Ecología Social. Obtenido de
http://ambiental.net/wp-content/uploads/2000/01/GudynasNuevaGeogAmazoniaOdelD2007.pdf

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