Por
Jorge Zavaleta
El
miércoles la Federal Reserve (el Banxico de Estados Unidos) decidió disminuir
la tasa de interés para poyar a la economía estadounidense, ya que, al igual
que el resto del mundo y México, ha entrado en una desaceleración; el
crecimiento empieza a disminuir, aunque sigue creciendo. Esta decisión está
fundamentada ante los recientes datos arrojados sobre la dinámica de la
economía.
En
un principio la menor tasa de interés se expande a todo el sistema, desde los préstamos
bancarios, hasta las tandas. Esta disminución de la tasa de interés afecta de
las siguientes maneras:
·
Los empresarios pueden pedir préstamos
para aumentar su inversión en materias primas, maquinaría y emplear mayor
personal.
·
La población puede pedir préstamos para
comprar bienes que necesiten o no; comprar el nuevo Huawei con las 3 cámaras,
la estufa o el pantalón levi´s.
·
Los gobiernos estatales y municipales
pueden pedir préstamos para realizar compras para bienes y servicios públicos;
cemento, el quiosco del parque o una carretera para la cual no alcanza sólo con
los impuestos.
Lo
que genera, en pocas palabras, es el aumento de las compras. Pero mi compra es
tu venta y tu compra es la mía, yo ganó lo que compras y viceversa. Esto genera
un aumento de la actividad económica y por lo tanto ayuda a contrarrestar los
efectos de la desaceleración de la economía (la gente compra y vende menos). El
Banco de México generalmente sigue la política de la FED, por lo que se espera
que en septiembre se tome la disminución de la tasa de interés dando a la
economía mexicana lo anteriormente descrito.
En
nuestro país el encargado de realizar la política monetaria (la política sobre
el dinero) es el Banco de México. Este banco fue fundado en 1925, con el
mandato del presidente Plutarco Elías Calles, durante el Maximato. Fue hasta
1995, que el Banco de México obtiene la autonomía, es decir, no tiene
dependencia sobre los poderes del gobierno para el nombramiento de personal,
más que el nombramiento de la junta de gobierno, deciden como realizar el
manejo técnico de las acciones políticas del Banco y deciden como se
administrará y financiará para realizar sus funciones. A esto se le debe de
añadir la independencia de objetivos, Panico (2014) lo define de la siguiente
manera: “la capacidad de los bancos centrales de establecer el nivel de las
variables que representan los objetivos de la política monetaria”. Es decir,
Banxico define cuáles serán sus objetivos en materia de precios y, por lo
tanto, de nivel de empleo, que se puede sintetizar en el nivel de actividad
económica. Para el Banco de México no hay ley que aclare quién define los
objetivos, si el Congreso de la Unión (elección democrática de los objetivos) o
el mismo banco. Dado esto Banxico se ha adjudicado esta responsabilidad, cuando
en el Reino Unido y en Suecia los bancos centrales no tienen esta independencia
y los objetivos se definen democráticamente.
Como
mexicanos sus decisiones nos afectan enormemente en cuanto a nuestro empleo o
el quehacer diarios siempre que hay una compra y venta de bienes y servicios.
Sin embargo, el Banco de México no pone a disposición la información de una
manera menos técnica y entendible para la mayoría de la población sobre sus
objetivos ni los resultados de estos. Es momento de exigir al Banco de México
que rinda cuentas de una forma más democrática.
Referencias
Banco de México. (03 de 06 de 2019). Banco
de México. Obtenido de
http://www.anterior.banxico.org.mx/divulgacion/glosario/glosario.html
Panico,
C. (2014). Política monetaria y derechos humanos: un enfoque metodológico
y su aplicación a Costa Rica, Guatemala y México. Distrito Federal:
Naciones Unidas.

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