Por Arturo
Martínez Paredes
El libre comercio dejó de importar como discurso y
como canal de desarrollo en buena parte de lo que alguna vez fue el primer
mundo. La economía se encuentra en una guerra comercial que no cesa de aumentar
los castigos desde ambos lados. La guerra no va a beneficiar a nadie, aunque el
presidente estadounidense crea que arañar dos décimas el crecimiento chino
signifique generarles una crisis. Me parece más preocupante querer reactivar
una serie de industrias pesadas a mucho mayor costo y con baja productividad,
argumentando que con aranceles, los últimos años se borren y la gente regrese
al estado de bienestar.
Es claro que existe un auge en el proteccionismo
actualmente, cada vez aparecen más líderes conservadores que pretenden dirigir
el enojo y decepción de las masas frente a los pobres resultados que ha
ofrecido el libre comercio. Se mezcla bastante bien con una época en que la
izquierda no parece representar a las mayorías ni proponer alternativas de
cambio sustancial, para muchos, la derecha conservadora ha logrado lo que la
izquierda intentó durante décadas: el apoyo de las masas en contra de un
sistema económico que no les otorga las condiciones de vida que quisieran.
Theresa May fue un fracaso, la primer ministro
prometió una salida de la UE simple y con un acuerdo que le alejara conflictos
en Irlanda y mantuviera al RU como una nación conectada al comercio y la
inversión con Europa. Sin embargo, sus intentos fueron en vano y en diversas
ocasiones sus propuestas de plan de salida fueron rechazadas. Frustrada,
dimitió a su cargo hace algunos días.
Su lugar, de facto, lo eligen los miembros del partido
mayoritario, por lo que el mayor impulsor del Brexit llegó al cargo con la
advertencia de que el RU saldrá con o sin acuerdo.
Aunque la fecha límite que Theresa May logró negociar
para una resolución del Brexit es el 31 de octubre, muchos opinan que la salida
será sin acuerdo. Esto significa que el Reino Unido dejará la Unión Europea
desligándose completamente. Si este escenario sucediera además de que el comercio y la inversión serán
más difíciles, viejos conflictos volverían. Entre Irlanda e Irlanda del norte
(esta última es parte del RU), hay una frontera que como ambas partes eran
miembros de la UE, es aún libre, sin embargo, un Brexit sin acuerdo regresaría
las tensiones y separaría economías significativamente integradas.
Boris Johnson es más rígido y agresivo que su
predecesora, mucho más conservador y según Yanis Varoufakis, no tiene otra
opción más que salir sin acuerdo, puede llamar a elecciones ese mismo día y así
callar a sus opositores.
En mi opinión la oposición liderada por Corbyn tiene
dos opciones, rendirse o seguir esperando que los británicos entren en razón.
Johnson a pesar de sus amenazas de salir sin acuerdo, lo sigue viendo como una
alternativa indeseable, por lo que intentará establecer un acuerdo en el
parlamento, ahí la oposición puede ceder o como con May, ser más necios y
perder la oportunidad de tener un acuerdo. La otra opción es exponer a Johnson
como un populista que hundirá al RU si no se hace algo en su contra, y proponer
una alternativa que ayude a sacar al RU de esta situación.
Los procesos políticos actuales nos dan cuenta de que
no es sencillo que la gente entre en razón respecto al populismo, que la
izquierda no ha hecho más que repetir viejas fórmulas y no han sabido canalizar
el descontento. Corbyn tiene una dura decisión entre el acuerdo y ceder o dejar
al RU a la merced de la ambigüedad que significa salir sin acuerdo.
Referencias
Varoufakis, Y. (30 de julio de 2019). Proyect
Syndicate. Obtenido de
https://www.project-syndicate.org/commentary/jeremy-corbyn-alternative-to-boris-johnson-no-deal-brexit-by-yanis-varoufakis-2019-07

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