Por
Carlos de León
El 31 de julio de 2019 la Reserva Federal, es decir, el
banco central de Estados Unidos dio el anuncio de bajar la tasa de interés objetivo
de la banda de 2-2.5% a 2-2.25% lo que generó movimientos en los mercados
financieros y por ende en la economía mexicana. Vamos por partes.
Que la economía americana presente una baja en la tasa
de interés objetivo (en este caso banda) significa – en un principio - que
pretenden activar la economía por el costo de crédito disminuido. Es decir, las
empresas y las personas pueden pedir créditos relativamente más baratos para
invertir o consumir más. Esto se ve atado a la actualidad de Estados Unidos y
la – a mi parecer – inminente recesión mundial.
Dentro de E.E.U.U. los impactos de esta política son
para, teóricamente, reactivarla, pero los impactos en la economía mundial son más
complejos. Al momento de que baja la tasa de interés, por otro lado, significa
menos rendimientos de ciertos activos financieros como los bonos del tesoro
americano, lo que hace menos atractivo invertir a E.E.U.U. por lo que los
inversionistas buscan instrumentos en otros países con mayores rendimientos.
Desde que logramos controlar la inflación y nuestra
política monetaria responde más a la tasa de interés de la FED que el nivel de
precios nacional, hemos seguido la estrategia de Estados Unidos de cerca, es
decir, si suben la tasa nosotros subimos la tasa. Esto ha provocado que desde
2013 (año en que la FED empezó a subir su tasa después de la crisis del 2008)
nuestra tasa de interés objetivo esté en 8.25% sin tener en cuenta realmente el
movimiento de los precios nacionales.
Una tasa alta implica varias cosas. El crédito al
consumo y a la inversión es más caro por lo que deprime el crecimiento del PIB,
pero por otra parte llama a inversionistas internacionales para que inviertan
en activos financieros de nuestro país y aumente el nivel de reservas
internacionales (las divisas y el oro que tiene el Banco de México para
respaldar nuestra moneda).
Con la bajada del 31 de julio, la opción de nuestro
siempre amado Banxico es bajar la tasa en la misma proporción (pasar de 8.25% a
8%) para estar ad hoc a la estrategia actual, pero también depende si a nuestro
Banco Central le interesa más acumular reservas que abaratar el crédito.
Recordemos algo importante, a Banxico, por ley, sólo le interesa conservar el
poder adquisitivo, esto es, mantener la inflación baja y estable, por lo que,
no le importa en lo más mínimo si la economía mexicana crece o no a través de
hacer el crédito más barato (contrario a la FED).
Pero ¿cómo se ha movido el mercado? Estos últimos días
han pasado cosas importantes para el desarrollo de los mercados financieros en economías
emergentes como la nuestra. Primero: hay tensiones políticas por el proceso
electoral en Argentina. Segundo: hay presiones geopolíticas en Hong Kong acompañadas
de manifestaciones. Tercero: la perspectiva del crecimiento de la Unión Europea
sigue a la baja, el sector bancario italiano y español esta en problemas y los
rendimientos financieros son muy bajos. Y cuarto: la guerra comercial sigue, lo
que pone todavía en peores perspectivas el crecimiento mundial por la
dificultad del comercio internacional. Y ¿qué espera el mercado? Según
analistas de Bloomberg, que es el medio financiero más grande del mundo,
esperan que la tasa de México se quede en 8.25% por toda la perspectiva
mundial.
Entonces hay de dos para nuestro querido país: dejar
la tasa en 8.25% y esperar que no se vayan muchos inversionistas por la
perspectiva negativa de las economías emergentes y la economía mundial y no decepcionar
al mercado o bajar la tasa, abaratar el crédito, tratar de crecer mas de 0.1% pero
llegar a un problema con los inversionistas, que se vayan y se deprecie más
nuestra moneda.

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