Por Arturo
Martínez Paredes
El planeta está en un punto crítico, constantemente
se mencionan los peligros y desafíos en los que está inmersa la humanidad como
habitante del planeta, en cuanto a su capacidad para mantener como hasta ahora
su dinámica económica.
La Amazonía está en un gran peligro, incluso antes
del gran incendio que inició hace unos días, la deforestación ha sido constante
y en grandes proporciones. El Amazonas y
los bosques del mundo en general proveen de oxígeno y absorben una gran
cantidad de CO2. Los gases efecto invernadero, como a estas alturas del siglo
XXI es bien sabido, son el principal impulsor del cambio climático, de esos
gases el CO2 es mayormente el promotor del efecto invernadero.
La generación de estos gases son en gran medida
producto del constante aumento de la población humana y de la actividad
económica. Naciones Unidas ha propuesto diversas iniciativas para generar un
desarrollo económico sostenible ambientalmente, es decir, una coexistencia entre
el sistema económico, sin afectar al medio ambiente.
Se ha hecho popular la creencia de que la ganadería
es una parte importante de la generación de gases de efecto invernadero por el
metano producido, en realidad el metano es causante de menos del 20% de las
emisiones de estos gases. La ganadería así como la mayor parte de la producción
agrícola, necesitan grandes extensiones de terreno, por lo cual es común que
exista deforestación para satisfacer una demanda creciente de alimentos.
Es importante destacar que la emisión de gases no es
totalmente explicable por el crecimiento poblacional en un país, se puede
explicar por la composición de sus actividades económicas, así como su
magnitud. China es el mayor emisor contaminante seguido de lejos por EE. UU.,
simplemente entre ambas economías registran aproximadamente el 45% de las
emisiones según el Banco Mundial.
El sector energético fundamental para la lucha
contra el cambio climático y algunas industrias como la automotriz ha generado
cada vez más formas alternativas de energía. Sin embargo siguen habiendo
grandes problemas para lograr una transición a energías que no contaminen, en
especial para los países menos desarrollados.
Hacer una transición ambiental es complicado en
cualquier país, se requiere un gran esfuerzo conjunto de las sociedades, a mi
parecer no basta con los esfuerzos individuales para limitar el consumo de
desechables o el de carne, el problema es social e individualizar un problema de
este tipo mitiga la acción colectiva que es en realidad la única forma en la
que se podría cambiar la tendencia. Si podemos encontrar una forma de generar
desarrollo de manera que nos permita por lo menos alargar nuestra estadía en el
planeta, será solo a través de una serie de duros cambios en nuestro sistema
productivo, de forma colectiva en un entorno de verdadero multilateralismo, como ya se mencionó las dos economías más grandes del mundo son los dos mayores causantes, la transición, debe centrarse en los dos gigantes, si ellos no cooperan es prácticamente imposible limitar las emisiones y el calentamiento global.

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