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Algunas reflexiones sobre el cambio climático



Por Carlos de León

La Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU es el tema de la semana. Esto provocó una fuerte cobertura de medios y movilizaciones mundiales en contra del cambio climático y la incapacidad de los gobiernos.
Como ciudadanos normales nos parece razonable tratar de reducir la huella ecológica. La acción individual por el cambio climático se ha puesto de moda y ha sido bien recibida. La preocupación común es real. Un problema que estaba únicamente en el activismo ecológico, en los últimos años ha llegado a los hábitos de consumo de nosotros los mortales. El problema está en cargarle la culpa del cambio climático a la gente.
El capitalismo busca la ganancia a toda costa. No importa la explotación de los recursos naturales, siempre y cuando exista una ganancia. El problema ambiental es más atribuible a cómo se producen las cosas y no en qué consumimos. Las afectaciones a gran escala las hacen las empresas. El derrame de Grupo México dejó en claro que la culpa no es por completo de las personas y los popotes.
La forma de producción no es amigable con el medio ambiente. Cuando un medio masivo de comunicación hace alusión al cambio climático se concentra en la acción individual. “Tú eres el culpable por utilizar popotes”. ¿Quién me vende los popotes? ¿Quién comenzó a venderme los popotes? Es una estructura más profunda.
No voy a negar que las acciones individuales afectan al medio ambiente. Utilizar el automóvil diario o titar basura en la calle. Pero esto es todo un debate más allá. ¿Las acciones individuales afectan la sociedad? O ¿Las estructuras sociales afectan la acción individual?
No hay que excusar las malas acciones individuales. Hay que ser críticos con las empresas y con la regulación gubernamental.
Me parece que hay una lucha ideológica en esto: la estrategia es echarle la culpa al consumo. Las personas creen que el cambio climático es su culpa. Los popotes y los plásticos van de salida en el consumo de las nuevas generaciones, pero si no hay un cambio en la forma de producir las cosas esto no va a ayudar en casi nada.  Así, con la distracción mediática en los pobres y los desechables las empresas siguen explotando recursos naturales sin una discusión masiva sobre la regulación gubernamental o el manejo empresarial.
Las emisiones de CO2 se dan cuando más crecimiento económico hay. La continua actividad industrial demanda fuentes de energía. La energía por excelencia del ultimo siglo es el petróleo. El petróleo lo hace todo: combustibles, electricidad, plásticos, etcétera. El petróleo ha generado guerras en el medio oriente y creado conflictos políticos; pero hace que la economía camine.

Fuente: International Energy Agency (2017)
El principal exportador de combustibles de petróleo es Estados Unidos. Las declaraciones del presidente Trump han sido claras: no hará nada por el medio ambiente. Otro presidente que no le interesa el planeta es Bolsonaro. Brasil tiene mayor parte del territorio de la Amazonía y sus propuestas de política económica han propiciado la quema de terrenos selváticos.
Las cumbres y los objetivos son buenos deseos cuando pasan derrames, guerras por petróleo y conflicto por gasoductos. Las acciones no se ven en el combate al cambio climático. La transición energética no está liderada por Estados Unidos. Es todo lo contrario, con la mayor parte de venta de combustibles y el desprecio por los autos eléctricos la apuesta es clara.
Cuando las empresas en serio hagan acciones contra el medio ambiente al cambiar sus fuentes de energía o dejen de secar lagos para hacer refrescos, el combate al cambio climático empezará. Mientras existan empresas impunes, gobiernos que no regulan ni castigan bien y un consumidor echándose la culpa, la situación del planeta seguirá empeorando.
Los gobiernos deben repensar la estrategia contra el cambio climático. Reducir las emisiones de CO2, cambiar la matriz energética y castigar a las empresas que dañen al medio ambiente. La corrupción es un enemigo vital para salvar al planeta. Las investigaciones en contra de las empresas no pueden ser hechas por ONG’s sin poder judicial. Las empresas por más “amigas del medio ambiente” que digan ser han demostrado que están lejos de serlo.
Las empresas contaminan, los gobiernos no hacen nada y las regulaciones son flojas. La respuesta está en las acciones concretas.

Referencias

International Energy Agency. (2017). IEA finds CO2 emissions flat for third straight year even as global economy grew in 2016.

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