Por:
Saúl Méndez Aguilar
Dejando de lado los temas de agenda nacional, y mirando
un poco fuera de nuestras fronteras, hay dos tramas que se están desarrollando.
La primera es la guerra comercial que se está viviendo entre Estados Unidos y China,
donde ambas naciones se disputan la hegemonía económica mundial.
El segundo tema es la crisis que se está viviendo en
Argentina. La nación del tango, los choripanes y el fanatismo por el fútbol, está
pasando momentos turbios. El panorama de su recuperación no se ve en un corto
plazo.
Pero ¿cuál es el trasfondo de lo que esta ocurriendo en
dicho país? ¿Qué es en sí lo que está pasando?, a continuación, trataremos desmenuzaremos
lo que ocurre.
Uno de los principales meollos de este asunto es que
Argentina ha pasado por periodos de alternancia política, principalmente entre
las posturas “peronistas”, las cuales puede calificarse con la etiqueta de
ideologías de izquierda; y el conservadurismo o la postura liberal. Dichos
cambios en la política hacen que, en el corto plazo no se pueda definir
claramente una postura en el ámbito económico que de estabilidad al país.
Mientras el “peronismo” buscaba que la nación estuviera
“medianamente” cerrada al exterior, las posturas liberales buscaban que
Argentina se abriera a la integración económica (que la nación tuviera comercio
e inversión con otros países) y con ello a las finanzas internacionales.
Ahora bien, pasemos a hablar de la crisis. Aquí nos
podemos remontar primordialmente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner,
un gobierno ampliamente “peronista”, en donde había un amplio control por parte
del gobierno tanto a los tipos de cambio como a la cuenta de capitales de su
balanza de pagos (cuanto puede invertir un no residente del país en bonos y
acciones en Argentina).
Para diciembre de 2015 hubo un cambio de poder en
Argentina, resultando ganador Mauricio Macri, el cual llega con posturas
liberales tanto en la política como en las cuestiones económicas. Iniciada la
administración, se levantan los controles que se tenían al tipo de cambio
(dejándole flotar “libremente”) y a los de capital. Esta acción resultó en una gran entrada de dólares al país,
permitiéndoles financiar algún tipo de desequilibrio que se presentará en la
balanza de pagos del país.
Lo anterior, hasta cierto punto suena bien: la nación se
está haciendo de dólares e incrementa sus niveles de reservas internacionales,
y así el gobierno puede hacer frente a obligaciones que tenga en la divisa
norteamericana.
En 2016, el banco central argentino decidió implementar
un instrumento para la colocación de deuda externa llamado “LEBAC”, Éste era un
bono sin riesgo, ya que el gobierno lo emitía para que fuera comprado por no
residentes. Dicho lo anterior, se registró un mayor volumen de inversión en
cartera por parte de extranjeros. La deuda externa estaba subiendo.
Pero las entradas de capital en moneda extranjera a un
país son como una tarjeta de crédito, al principio generan un gran beneficio,
pero en algún momento se tienen que pagar los intereses y el total de la deuda,
ya sea a corto, mediano o largo plazo.
Uno de los grandes problemas que se tiene cuando una
nación está ampliamente integrada financieramente con el exterior, es cuando
hay turbulencias en el sistema financiero, en bolsa primariamente, lo cual
origina que haya un entrono de incertidumbre dando pie a una fuga de capitales,
es decir, los inversionistas (extranjeros principalmente) deciden liquidar
activos financieros de su posesión, de manera que buscan que se les devuelva de
nueva cuenta el monto invertido en dichos instrumentos. Pero los no residentes
no buscan quedarse con pesos argentinos, tratan de que haya la convertibilidad
de estos a dólares. Como la demanda de dólares es mucho mayor a la oferta, ocasiona
que el precio del dólar suba, es decir, que el peso argentino se deprecia ante
el dólar americano.
En un primer punto, hay que recordar que el gobierno
argentino, que al principio se hizo de grandes niveles de reservas, le ayudaron
en un comienzo a subsanar la demanda de dólares en el año 2016, pero todo monto
tiene un límite, y dichas reservas comenzaron a menguar, de manera que
Argentina durante 2 años consecutivos estuvo bajo constantes ataques
especulativos contra su moneda.
Pero eso no es todo, Argentina, como buena economía
latinoamericana depende mucho de importar bienes del exterior, estos usualmente
cotizados en dólares, de manera que, ahora la nación debe de pagar más pesos
argentinos por dólar, por tanto, hay un incremento generalizado en los precios,
es decir, la inflación se dispara y ahora es la moneda local la que queda
sumamente lastimada por el círculo especulativo.
Entonces, la crisis que Argentina afronta es una crisis
de deuda externa. Es sumamente riesgoso que un país tenga grandes niveles de
deuda externa, en algún momento se tiene que pagar, pero argentina solo tiene la facultad de imprimir,
manejar y recaudar pesos argentinos (su moneda local). La nación no tiene maneras
directas de conseguir dólares (divisa en la que está su deuda) el estado se
tiene que hacer de la moneda americana, para pagar de alguna forma. Es por eso
que el gobierno argentino negoció dos préstamos con el FMI, para hacerse de
dólares, pero esta clase de medidas puede convertirse en un círculo vicioso, ya
que, si no se ataca el problema de raíz, el dólar seguirá subiendo, la
inflación también, y de nueva cuenta se tendrá que pedir crédito en dólares,
que generará a su vez mayores niveles de deuda externa, repitiéndose así un
ciclo.

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