Por: Saúl Méndez Aguilar
Los últimos meses ha estado en boca de todos el tema “México
se encuentra o próximamente se encontrará en una recesión económica”, ya que,
en los últimos dos trimestres la actividad económica ha crecido al 0.2 y 0.1
respectivamente, pero ¿qué es lo que en realidad sabemos sobre una
recesión económica? Es importante, estimado lector, que primero tengamos claro que es cada concepto antes
de aventurarnos a afirmar cual es la situación del país actualmente y
pronosticar que puede pasar en un futuro.
Tan en boga ha estado este tema, que ha sido el pan de
cada día. Ha sido abordado por los principales diarios de circulación nacional,
en los cuales no existe un consenso sobre la actual situación que se vive en el
país.
Primero, hay que analizar el concepto de recesión, el
cual formalmente se conoce como “recesión técnica”, que bajo definición, es cuando la actividad económica cae en
tasas negativas de crecimiento por dos trimestres seguidos. Es
decir, si el PIB mexicano hubiera presentado tasas de -0.1 y -0.2 % en los
pasados dos trimestres, es ahí cuando el país ya hubiese entrado en una etapa
de recesión técnica.
Lo
anterior prendería las alarmas de los hacedores de la política económica de
México (Banco de México y Secretaria de Hacienda principalmente) obligando a
establecer medidas de corte contra cíclico (hablaremos de esto en otro
artículo) que permitan salir al país de
la recesión.
Ahora bien, pasemos al concepto de desaceleración
económica. Este concepto es más fácil que el anterior, ya que dentro de su
etimología podemos intuir su significado, en efecto y tal como lo pensaste,
este síntoma viene dado cuando la actividad económica de un país. Es decir, el PIB
viene con tasas decrecientes (pero positivas) con respecto a cada trimestre,
que es el caso mexicano hoy en día. El primer trimestre del año la economía
creció a una tasa del 0.2% y el siguiente trimestre presento una tasa de 0.1%.
Entonces, podemos ver en efecto que la economía mexicana
ha venido presentando una desaceleración económica, puesto que sigue
presentando tasas positivas, cortas y decrecientes, pero positivas a fin de
cuenta.
Será de gran relevancia conocer los siguientes datos
acerca del crecimiento económico para el tercer trimestre y cuarto trimestre de
este año, ya que podremos observar con aun más precisión si la economía
nacional sigue en una fase de desaceleración económica, o bien, que, en el peor
de los casos se de un crecimiento nulo, es decir crecer al 0% o que se
comienzan a presentar tasas negativas.
De manera didáctica, a continuación, elaborare un cuadro
donde describiré como serían los procesos de estos dos casos.
Año x
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Año x
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Año x
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Año x
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Trimestre 1
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Trimestre 2
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Trimestre 3
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Trimestre 4
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Recesión
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1%
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0.2%
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-0.1%
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-0.3%
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Desaceleración
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1%
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0.5%
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0.25%
|
0.1%
|
En ambos casos, la economía “x”, (que puede ser la
economía mexicana) arranca en el primer trimestre del año con un crecimiento
económico del 1%. Para el siguiente periodo, nos ponemos un poco creativos y
suponemos un diferencial en la tasa de crecimiento, aunque en el segundo
trimestre en ambos casos el PIB se contrae. Lo interesante viene dado para el
tercer trimestre y cuarto trimestre del año. Es aquí donde nace la diferencia,
mientras en el caso de la desaceleración económica, si bien hubo caídas en la tasa
de crecimiento, esta sigue siendo positiva, mientras que en el caso de una
recesión se presenta una caída en la tasa, pero con signos negativos.
Salir de una recesión es posible con
medidas de política fiscal y/o monetaria para tratar de estimular a la economía
nacional, por lo cual se avecina un gran reto para el actual gobierno en sus
primeros años de gestión. El saber como manejará esta situación de turbulencia
que el país está presentando, dado a un continuo discurso de austeridad por parte
de las autoridades, es algo que debemos de mantenernos al tanto, porque no es barato sacar a una economía de una recesión; el
gobierno tiene que gastar para ello. Se tiene que decidir correctamente cuales
serán las medidas de política publica a tomar, buenas elecciones en el ámbito
político significarían mayor confianza de la población hacia el gobierno, malas
decisiones asociarían una perdida de credibilidad para las autoridades,
comprometiendo a la larga su propia estabilidad política.
El futuro es incierto, pero hay que tratar de
sobreponerse a él, y en eso el gobierno tiene que jugar sus cartas.

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