Por: Mariana C. Galván.
En
la cultura mexicana, sin importar el momento histórico del que se hable es
esencial que un individuo busque el matrimonio como un fin que colabora en el
crecimiento personal, y en algunos casos éste crecimiento culmina con la
llegada de los hijos.
Y
si bien, la decisión de unirse en matrimonio la mayoría de las veces se da en
contextos placenteros, lo que le sigue puede no serlo tanto. Nos referimos a
los preparativos de una boda.
Desde
el inicio del compromiso, existen protocolos a cumplirse. Como la expectativa
del costo del anillo, la cual según ciertas tradiciones tiene que ser al menos
tres veces el salario del novio. Por lo tanto se estima que el primer costo
rumbo a la ceremonia es el primer componente de una posible deuda.
Según
estudios, una boda en México va desde los 250,000 pesos (si es una muy
sencilla) hasta aproximadamente 1 millón de pesos (si es que es una celebración
lujosa). Pero ¿Quiénes pagan los costos?
Conforme
el tiempo progresa, es más común que los novios decidan solventar los gastos de
la ceremonia y recepción, pero en familias conservadoras la tradición dicta que
son los padres de la novia quienes deben solventar éstos gastos. Lo que lleva a
algunas familias a tomar dos rutas: cooperación entre sus integrantes o
endeudamiento del hogar por arriba de su ingreso.
INEGI
registra 526 mil matrimonios por año, la mayoría de ellos con celebraciones que
incluyen recepciones y ceremonias. Por
lo cual es pertinente preguntarnos, ¿es el matrimonio un lujo?
La
respuesta es sí, lo es. Y esto no solo implica que sea costoso, es también un
costo que trasciende y cambia los hábitos de consumo del hogar, ya que de no
encontrar cooperación familiar, el destino inevitable es la deuda que perdura
durante meses o años.
¿Es
el matrimonio una razón contundente para endeudarse?
En
México lo es. La cultura mexicana preserva la familia como núcleo de
crecimiento, y en él se exhorta a la búsqueda de una nueva familia, es por ello
que el matrimonio es visto, no solo como un fin sino el matrimonio como una
forma de pertenencia hacia distintos círculos sociales.
Es
por ello que dentro de cada familia mexicana, los padres impulsan a los hijos a
tomar acción y decidir que la vida en pareja es la respuesta a todos los
problemas que dentro de la familia nuclear no se pudieron encontrar.
El
matrimonio es un lujo, o al menos se le considera así ya que las amenidades que
éste implica están relacionadas totalmente a la adquisición de deuda en el
mediano o corto plazo. Pero además de
eso, se toma en cuenta que, en un país dónde el salario mínimo pierde su poder
de adquisición, la celebración del matrimonio pone en riesgo las finanzas del
hogar, y en consecuencia cada vez menos parejas consideran la celebración de
una boda como una necesidad.
En nuestro país, dónde al menos la mitad de la
población es vulnerable a la pobreza o ya es pobre, la celebración del
matrimonio, como todo rito, la celebración es necesaria, pero en éste es
necesario cumplir con las expectativas,
y ofrecer una fiesta es la mejor manera.
Es
pues, como se considera que la unión matrimonial puede ejercer una presión
económica sobre quien organiza el evento en cuestión, pero además la presión
social que orbita alrededor de la pareja próxima a casarse es el detonador para
ofrecer una celebración fuera de sus posibilidades. Casarse es un lujo,
endeudarse una obligación, pero cuando la sociedad y nuestros seres queridos
insisten en celebrar, la responsabilidad no entra en juego porque es momento de
planear, que para la deuda existe futuro y con suerte el ingreso para
liquidarla.
Mendoza,
Mario. (2019). Bodas en México cuestan desde 250 mil pesos. 23/10/2019, de
Publimetro Sitio web:
https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2019/05/21/costo-boda-mexico-desde-250-mil-pesos.html

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