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Hablemos sobre los vientres de alquiler ¿Alternativa a la infertilidad o alternativa a la desigualdad social?




Por: Mariana C. Galván

Dentro de la sociedad en la que vivimos, está considerado tener hijos como uno de los logros más importantes a lo largo de la historia de una persona. No importa si eres mujer u hombre, el regalo de la descendencia es el más significativo que pueda existir.
En el proceso de tener un hijo, pueden existir diferentes limitaciones, como la infertilidad que afecta a ambos sexos y dicha limitación puede afrontarse con distintas opciones, ya sea la adopción o la maternidad subrogada.
Al respecto de esta última opción, la maternidad subrogada se ha vuelto popular, no solo porque es una forma de obtener hijos con el mismo material genético que los padres, sino también relaja la presión sobre los padres en cuanto a los cuidados en el embarazo.
La maternidad subrogada o vientres de alquiler, es una práctica que además de dejar un excedente económico para la gestante, requiere de regulación para llevarse a cabo de forma justa además de que tiende a ser una actividad que requiere tratamientos y validaciones médicas y legales.
Para las parejas que pueden adquirir éste tipo de servicios puede ser muy sencillo pensar en rentar el vientre de una mujer, sin embargo, el menor de los problemas es considerar tener un hijo por dicho método.
En México la maternidad subrogada, sólo está regulada en Tabasco, y en Sinaloa y existe una propuesta de regulación. Sin embargo, para el resto de los estados se considera prohibida. En el caso de Tabasco se permite solo para parejas heterosexuales, y para Sinaloa se permite únicamente a parejas heterosexuales que presenten validación de impedimento médico para concebir.
En otros países la maternidad subrogada se ha convertido en una forma de turismo, por ejemplo, en India se considera común que parejas estadounidenses o europeas, viajen a buscar una gestante sustituta a la cual, se le asignará un pago para llevar a término el embarazo. Recientemente la legislación en este país declaró, que la maternidad subrogada solo está disponible para parejas indias que documenten problemas de fertilidad, ya que se detectó que la maternidad subrogada atraía matrimonios que visitaban el país, por la diferencia de costos que representa, ya que en países desarrollados los costos de dicha práctica son más elevados que en los países en desarrollo.
Quien considera ésta opción con la intención de tener un hijo, posee de por medio el medio para poder solventar dichos servicios, pero quien considera gestar a cambio de un pago lo hace con ese incentivo.
Dicha situación pone en conflicto la integridad de las mujeres quienes deciden rentar su vientre. ¿Cuál es la razón para poner un vientre en alquiler?
En México, la maternidad subrogada no ha mostrado ser un mercado realmente abierto, ya que gracias a las limitantes legales la práctica no tiene verdaderamente una oportunidad, hasta que se habla de lo que se realiza en la ilegalidad. No existen cifras precisas para la maternidad subrogada en el país, pero dicha práctica invita a las mujeres que viven en un entorno con desigualdades económicas a ejercerla.
Las mujeres que viven en condiciones de pobreza, son más propensas a rentar sus vientres y así cumplir los deseos de las parejas que desean tener hijos. Dicho esto, la maternidad subrogada adquiere un sub tono alarmante: las mujeres en condiciones de pobreza y desigualdad social, bajo su condición de mujeres rentan sus vientres para poder sustentar a su familia.
Las mujeres que deciden ser madres por alquiler, no desean tener hijos, no pretenden quedarse con el producto del embarazo, pero si ponen en riesgo su integridad física e incluso emocional al someterse al proceso de gestación y al final al parto, el cual puede presentar complicaciones también.
Es así como el deseo de ejercer la paternidad por parte de quien paga dichos servicios, toma ventaja de las mujeres que ponen a disposición sus cuerpos capaces de gestar a cambio de dinero para solventar sus vidas diarias.
Se considera que esto puede ser conflictuante de muchas maneras, principalmente porque después de entregar al producto del embarazo, quien lo ha gestado se quedará con un pago que no garantiza la salida de la precariedad. Dicho esto, es necesario contemplar que, las mujeres que deciden ser madres por subrogación limitan sus opciones dentro del tiempo en el que se lleva a cabo la gestación. Opciones de tipo laboral y personal son las que se ven limitadas y representan para la mujer obstáculos para su desarrollo pleno.
Es por esto que la maternidad subrogada, más allá de ser una opción para ejercer la paternidad, es una opción que representa la necesidad económica de quien decide rentar su vientre. Las madres subrogadas no pueden ser consideradas como trabajadoras, y el único beneficio del que gozan es de los cuidados dentro de los 9 meses de la gestación.
De manera concluyente se considera que la verdadera esencia de la maternidad es el deseo, y las prácticas  como la maternidad subrogada, únicamente son el reflejo de la profunda necesidad, la cual lleva a mujeres de todo el mundo a rentar sus vientres, ver como sus cuerpos se transforman para al final entregar un producto que no volverán a ver y con el cual tendrán un vínculo emocional indudable, nadie debería estar en la posición de considerar un embarazo a cambio de dinero, poner en riesgo de ésta magnitud a quien gesta el producto, consiste básicamente en la imposición de los deseos y caprichos sobre las necesidades de mujeres marginadas por la pobreza y desigualdad.

Referencias.
Natalia Álvarez. (2019). Gestación subrogada en la India – ¿Qué dice la nueva ley? 7/10/2019, de Babygest Sitio web: https://www.babygest.es/india/
Código Civil para el Estado de Tabasco. Última reforma integrada: 05 de julio de 2017


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