Por: María Fernanda Williams Villanueva.
Actualmente
es un hecho que el sistema socioeconómico dominante a nivel mundial es el
capitalismo. Adicionalmente, el cambio climático y sus efectos adversos son una
realidad. De acuerdo con el último reporte publicado por el IPCC (Panel
Intergubernamental del Cambio Climático), la temperatura promedio de la Tierra
ha incrementado 1°C desde 1850. Se estima que si ocurre un aumento mayor a
1.5°C, las consecuencias serán catastróficas. Aun si las emisiones de CO2
globales se redujeran a 0 de la noche a la mañana, las emisiones ya existentes
son suficientes para provocar efectos adversos, tales como el aumento del nivel
del mar. Ahora bien, ¿cómo es que estos dos temas están relacionados?
Al
igual que el incremento en emisiones a nivel global, el capitalismo tiene su
origen en la época de la Revolución Industrial, a principios del siglo XX. Tradicionalmente,
este orden socioeconómico está enfocado a promover el libre mercado, libre
competencia y la propiedad privada de los medios de producción. Esto ha
provocado la explotación de los recursos naturales y la fuerza laboral, con el
único objetivo de maximizar las ganancias económicas. Se tiene un enfoque
puramente económico, bajo el cual los aspectos sociales y ambientales tienen
poca o nula importancia. Como resultado, se destruyen ecosistemas enteros con
propósitos de agricultura, ganadería, minería, desarrollo urbano o cualquier
otra actividad que contribuya a un estilo de vida moderno. Pero ¿realmente
puede llamarse a esto desarrollo o progreso cuando se afecta la
integridad del medio ambiente del cual dependemos para subsistir y, en el largo
plazo, de la sociedad misma?
Existe
una versión diferente del capitalismo, la cual implica cuatro estrategias
claves. Primero, se debe incrementar la productividad mientras que se disminuye
la extracción de recursos naturales. Segundo, la adaptación de biomímica en
procesos industriales; es decir, inspirarse en procesos naturales para
minimizar la producción de residuos (aquellos que sí son producidos pueden
reintegrarse en la naturaleza o ser utilizados en otros procesos), aumentar la
eficiencia y disminuir necesidades de materia prima, energía y otros insumos.
Tercero, adoptar un modelo de negocios basado en soluciones, promoviendo la
adquisición de servicios sobre la adquisición de objetos (por ejemplo,
suscripción a Netflix en lugar de comprar mil DVDs físicos). Finalmente, se
requiere inversión en el capital natural; esto implica invertir en la
restauración, conservación, protección y preservación de los ecosistemas. A
esto se le conoce como capitalismo natural porque es una versión del
capitalismo tradicional en la que se le da el valor adecuado a los recursos
naturales.
Ejemplo de biomímica: diseño del tren bala en Japón inspirado en el pico del pájaro martín pescador.
Un
sistema en el que se explota un recurso hasta su agotamiento está condenado al
fracaso. Pensémoslo así: cualquier empresa requiere de materias primas para la
elaboración de sus productos, energía para el funcionamiento de sus fábricas y
corporativos, combustible para el transporte y comercialización de productos y
materiales para el empaque de los mismos. Todos estos rubros necesitan recursos
provenientes de la naturaleza, sin mencionar las necesidades de los
trabajadores involucrados en cada etapa. Si se extingue la fuente de recursos, es
imposible mantener el nivel de producción y, por ende, la empresa quiebra. Es
como tener dinero ahorrado abajo del colchón y gastar sin medida todos los días,
sin tener ninguna otra fuente de ingresos. Después de cierto tiempo, y si se
sigue gastando a la misma velocidad, no habrá manera de mantener ese estilo de
vida. En cambio, si se deposita ese dinero en el banco, y se añade cierta
cantidad mensual, con el paso del tiempo el capital aumentará y se podrá
incluso mejorar el estilo de vida. Es la misma historia con el capital natural.
Existe
una teoría acerca de los habitantes de la Isla de Pascua (Rapa Nui), una
pequeña isla polinesia en el océano Pacífico. Cuando los primeros polinesios
llegaron a esta isla, comenzaron a explotar en exceso los recursos maderables
para construir y transportar los moais. Con esto, se provocó un desequilibrio
ecológico, que resultó en una época de hambruna, que terminó con la comunidad
que se tenía y llevó a los habitantes a convertirse en caníbales. Tal vez sea
un ejemplo drástico, pero es una demostración de lo que puede pasar cuando se
le da prioridad a las actividades económicas sobre los límites de carga del
ecosistema.
Moais en Rapa Nui.
Si
bien la mayoría de las personas habla de los efectos del cambio climático como
algo futuro, es la realidad para muchos desde hace años. Con esto solo se
refuerza la idea de que es urgente y necesario hacer un cambio radical en la
manera en la que se lleva a cabo la actividad económica a nivel mundial. No
quiero decir que el capitalismo natural es la solución mágica a todos los
problemas, pero definitivamente implicaría un avance considerable. Es evidente
que no se puede seguir haciendo “business as usual”, si se desea prolongar y
mantener la existencia de la humanidad como la conocemos hoy en día.
Referencias
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O., Solecki, W., Aragón-Durand, F., Cramer, W., Humphreys, S., Kainuma, M., Kala,
J., Mahowald, N., Mulugetta, Y., Perez, R., Wairiu, M. and Zickfeld, K. (2018)
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Lovins, Amory,
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