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A 90 años del crack de 1929, ¿Qué hemos aprendido?


Por: Saúl Méndez Aguilar

La semana pasada, en específico el día 24 de octubre del presente año, se cumplieron 90 años de la mayor crisis financiera global que ha experimentado el mundo, “el crack de 1929”.
Este evento sucedió en un contexto de gran euforia financiera, teniendo un mayor énfasis en las acciones de la bolsa de valores de “Wall Street” en los Estados Unidos, pero, ¿Cómo es que sucedió esto? Bueno este acontecimiento se gestó principalmente dado a un gran incremento en los rendimientos de las acciones cotizadas en el mercado de valores, esto reflejado con un alza en el índice de las principales bolsas de Nueva York. Dichas cifras fueron demasiado atractivas para la sociedad norteamericana, la cual buscaba donde invertir sus excedentes y/o sus ahorros.
Lo anterior descrito, dio paso a una gran compra de acciones, lo cual hizo que estas volvieran a incrementar su valor, dieran mejores rendimientos, y de nueva cuenta, fueran más atractivas para el público, con esto comenzaba la burbuja especulativa.
Pero dicha burbuja fue tomando mayor tamaño cuando parte de lo sociedad norteamericana, la cual no tenía excedentes y/o ahorros, solicitó crédito e incluso hipotecó bienes inmuebles a las instituciones financieras, esto con el fin de poder comprar las acciones que se encontraban en un desempeño boyante.
Cuando se dio el jueves negro (24 de octubre de 1929) los índices de las bolsas tuvieron caídas abruptas. La burbuja había reventado. Las acciones perdieron valor, la población que las mantenía, creyendo que eran un activo seguro se quedó sin prácticamente nada, y las personas que las habían adquirido mediante financiamiento, encima de que ahora ya no tenían activos de valor, tenían que pagar los préstamos realizados por los bancos, perdiendo de igual forma casas, autos, pequeños negocios, etc. Los bancos que habían otorgado créditos a ese sector de la población, no pudieron cobrar el 100% de estos, llevando a algunos a la quiebra, con bancos quebrando, y los que sobrevivían no tenían la confianza y/o disposición de otorgar crédito, la actividad económica en su conjunto se deprimió, entrando así a una gran recesión económica que duró prácticamente toda la década de los años 30’s.
Pero hoy, en este año 2019, 90 años después de lo descrito anteriormente, ¿Qué hemos aprendido? Pues al parecer no mucho, ya que incluso hemos sido testigos presenciales de otra gran crisis financiera global en el 2008, donde de igual forma, una burbuja especulativa se gestó en un “activo seguro” como lo eran las hipotecas, las instituciones financieras otorgaron créditos a diestra y siniestra a sectores de la población que no tenían ingresos o activos colaterales para poder solventar el préstamo, esto para que pudieran adquirir hipotecas. Y al igual que en 1929 cuando la burbuja reventó mucha gente perdió su patrimonio, hubo análogamente quiebra de instituciones bancarias, y de nueva cuenta, la formación de una recesión económica en la cual se produjeron grandes niveles de desempleo y de desprotección social a la población.
Ahora bien, si volteamos a ver dentro de nuestro país, concretamente en la Ciudad de México, podemos observar que el sector de la construcción inmobiliaria, así como también el automotriz continúan en auge, se siguen construyendo y vendiendo más y más departamentos y automóviles nuevos, los cuales tienen precios sumamente altos, y que solo pocos sectores de la ciudadanía pueden pagar, por lo cual se siguen otorgando créditos automotrices e hipotecarios para que a la sociedad le sea más factible adquirir dichos bienes.
Pero si dichos préstamos siguen siendo otorgados a sectores de la población que en algún momento corren el riesgo de dejar de pagar, puede generarse de nueva cuenta una burbuja que generelos efectos anteriores ya mencionados.
En mi opinión, yo creo que las mejores enseñanzas que “el crack de 1929” nos pudo dejar es el analizar de una manera correcta el tipo financiarización que se está llevando y cómo se encuentra compuesto en los sectores financieros y/o reales en auge de una economía, esto nos permitiría saber cual es el pilar en el que descansa este auge, y si se encuentra una financiarización de alto riesgo, prender inmediatamente las alarmas.
Y la otra, es que se necesitan cada vez más medidas de regulación en el sector financiero, principalmente el bancario, poniendo mayor observación a la cartera de préstamos y los colaterales de los clientes de dichas instituciones, con el fin de que los créditos otorgados sean lo más sanos posibles.

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