Por:
Mariana C. Galván.
La
administración actual ha hecho énfasis que el bienestar social sería prioridad
en el sexenio y durante las promesas de campaña se mencionó un aumento de
presupuesto destinado a educación y salud, además de mejoramiento de programas
diversos. Hecho que hasta hoy se pone en duda.
Uno
de los primeros cambios que nos alcanzaron, fue la reducción a las becas de
manutención a nivel de licenciatura, la cual redujo la cantidad total de la
beca y la cantidad de estudiantes admitidos. Esto aunado a la implementación
del programa “Jóvenes construyendo el futuro”, programa que brinda un apoyo
económico y facilidades para ingresar al mercado laboral. Si bien, este
programa tenía perspectivas de ser bien recibido entre la población, los
resultados no han sido precisamente los esperados.
Otra
de las polémicas levantadas fue el inicio de las discusiones sobre la
disolución del Seguro Popular. El cual, hace algunas semanas, nos enteramos de que sería disuelto y la
resolución sobre a donde irán sus derechohabientes aún queda en la
incertidumbre, ya que el Seguro Social
Es
así que podemos revisar, que las metas propuestas al inicio de la administración
de en curso decayeron. Es necesario recalcar que este año los niveles de
crecimiento económico fueron mínimos, con cifras cerca del cero por ciento.
Además, el desempeño en el sector industrial y de la construcción también ha
ido en declive, lo cual es resultado de la carencia de inversión pública a nivel
general en la economía.
Desde
el inicio de sexenio se planteó la revisión y mejoramiento de los programas
sociales para ampliar su cobertura y garantizar
el correcto funcionamiento. Y fue entonces,
como tiempo después se cancelaron algunos apoyos, como, por ejemplo: Programa de Empleo Temporal (PET) que estaba a cargo
de SCT, SEDESOL y SEMARNAT, y el “Programas de comedores comunitarios” que
estaba a cargo de SEDESOL. Estos programas cancelados dejaron a sus
beneficiarios sin los servicios necesarios incluso para sobrevivir.
El problema central de los recortes en gasto direccionado a
transferencias gubernamentales, es que las necesidades que satisfacen se
renuevan a diario. El Estado mexicano ha mantenido un nivel de disposición para
coadyuvar al desarrollo de las personas que presentan algún tipo de carencia. Durante
el paso de diferentes administraciones los programas sociales se aumentan o
disminuyen, sin embargo, en esta administración se han mantenido las dudas
sobre las nuevas coberturas a los beneficiarios. Pues ante la cancelación de
programas, es necesaria la construcción de nuevos esquemas de beneficios
sociales que, puedan mantener los beneficios de los programas anteriores y
además captar nueva población que se vea beneficiada por ellos.
De manera general, el gasto e inversión pública son dos
componentes que han brillado por su ausencia, pero dentro del aspecto social, el
recorte a los programas sociales está vulnerando el bienestar de los inscritos
en ellos. Es así como se debe esperar que los beneficiarios de los programas
anteriores, deban de ser afiliados a los programas sociales sucesores y
garantizar que su funcionamiento cubra las necesidades que cubría el programa
anterior.

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