Por Carlos de León
Los impuestos son algo que a nadie le gusta. En esta 4T
nos han dicho que los impuestos no subirán. Para el discurso político es una
buena herramienta, así pensamos que robarán menos de nuestros impuestos los
cochinos políticos. Pero ¿en realidad es una buena idea no cobrar más
impuestos?
Los impuestos funcionan como ingreso del gobierno.
Después de contar lo recaudado y hacer el presupuesto, el gobierno se dedica a
gastar los impuestos en burocracia, arreglar calles, poner más medios de
transporte, hacer más hospitales para el servicio de la salud, entre otros.
Esto es de una forma muy resumido lo que pasa con nuestros impuestos.
Como ya sabemos, México es un país muy grande y se
esperaría que la recaudación de los impuestos fuera considerable. El problema
está en que no es así. El porcentaje de impuestos recaudados respecto el PIB en
México en 2017 fue de 16.2%. Es el sexto país con menor recaudación de América
Latina. La recaudación en Brasil es del 32% y en Argentina del 30%.
México está en la llamada trampa fiscal, de la que ya
hablamos aquí
en Debatiendo Economía. En pocas palabras, la
trampa fiscal es que el gobierno no puede dar buenos servicios porque: cobra
muy pocos impuestos y hay gente que no paga porque el gobierno no gasta bien.
En campaña electoral, parecía que AMLO y su equipo tenían esto muy claro, pues, cuando se les preguntaba si el gobierno cobraría más impuestos por la trampa fiscal se respondía que el plan de gobierno era no gastar en tonterías y empezar a gastar en mejorar los servicios públicos. La realidad fue otra, el gasto público sólo disminuyó y no mejoraron los servicios públicos ni aumentó la inversión pública.
Entonces ¿qué se debe hacer?
Lo primero es que el gasto público trate de reactivar,
por lo menos, el sector construcción. El sector construcción es de suma
importancia para la economía por el derrame económico de la actividad. Es
decir, si se construye un edificio se necesitan arquitectos, ingenieros,
diseñadores de interiores y albañiles (empleo), se necesitan materiales para
hacer la construcción (demanda de otros sectores) y si es un edificio de
departamentos se activa la actividad bancaria por los préstamos hipotecarios.
Por otro lado, la reforma fiscal debe llegar para que
aumente la cantidad recaudada. El punto no es subir impuesto a la gente que
menos ingreso tiene, mas bien, es gravar más a las personas con mayor ingreso o
grandes empresas.
Si el gobierno vuelve a invertir puede reactivar el
sector construcción que lleva desplomándose desde años atrás. Desde luego, el
gasto en servicios públicos es igual de importante. La salud pública en México
está por los suelos y para reactivarla se necesita invertir. Los casos de
corrupción en el sector salud han ido afectado la situación. Los hospitales de
Chiapas en la administración de Manuel Velasco que sólo fueron inaugurados,
pero nunca fueron utilizados son un ejemplo.
Para que el gobierno pueda gastar con mayor comodidad se
necesita más dinero. La estrategia de no gastar en tonterías tal vez sea una
resolución en el corto plazo, pero sin mayores ingresos fiscales difícilmente
se puede mantener a un país tan grande como el nuestro. Es impresionante que
países como Guayana o Jamaica recauden más respecto a su PIB que nuestro país.
Se debe a distintos rubros: la informalidad, la evasión de impuestos de los más
ricos, la evasión de impuestos de las grandes empresas y los contadores mañosos.
Así que, estimado lector, no odies al SAT por cobrarte; odia al SAT por no
cobrarle a alguien con más ingreso que tú.
AMLO y la pandilla desde la campaña dijeron que no habría
aumento en los impuestos, pero se debería replantear. Tal vez es un suicidio
político, pero si en verdad se trata de una “transformación” se atenderá el
problema
Referencias:
OECD
i-Library (2020) OECD Tax Statistics


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