Por
Jorge Zavaleta
En
2019 se desataron huelgas en Francia. Justo en un semestre en donde las
convulsiones sociales se veían como una olla exprés a punto de explotar en
América Latina, el país europeo inicio una serie de protestas por una reforma
impulsada por el presidente Emmanuel Macron en donde se pretendía modificar el
régimen de pensiones. En Francia el sistema de pensiones se divide por 42
regímenes organizados por profesión y por estatuto, cada uno tiene sus propias
reglas generando incentivos para diferentes actividades. Por ejemplo, a los
trabajadores que laboran en la compañía de ferrocarriles públicos la edad de
jubilación es menor que en otros trabajos por el tipo de actividades realizadas;
mayor riesgo físico, por lo que es un incentivo para atraer nuevos empleados.
Algunos de estos regímenes son muy antiguos, como el de los marinos el cual se
estableció en 1673 bajo el mando del monarca Luis XIV.
Los
beneficios de este sistema se encuentran en la baja tasa de pobreza en la
población de más de 65 años, pues es de tan sólo 3.4% siendo una de las más
bajas de los países miembros de la OCDE. Alemania y España tienen tres veces
más pobreza en los adultos mayores que Francia. Sin embargo, el aumento en la
esperanza de vida ha ocasionado que dicho país entre al grupo de los 5 con más
población de adultos mayores, liderado por Japón y seguido por Italia, Portugal
y Finlandia. En Francia alrededor de una quinta parte de su población es de la
tercera edad ocasionando presiones en el sistema de pensiones y la tendencia
apunta a que esta situación sea cada vez mayor. Francia envejecería aún más.
El
problema que se ha generado por los buenos servicios empieza a cobrar las
facturas, por lo que la idea del Macron es fusionar los diferentes regímenes en
uno solo, obteniendo una mejor logística. Dentro de esta fusión se pretende
cambiar la forma de calculo de las pensiones: con el actual sistema el salario
que se recibía al final de la vida laboral era el tomado en cuenta para recibir
la pensión, con el nuevo sistema se pretende realizar un promedio del salario a
lo largo de la vida laboral, provocando una disminución en la cantidad recibida
en la jubilación y disminuyendo las presiones en el sistema. No obstante, las
protestas emergieron principalmente por el rumor de aumento en la edad de
jubilación, pasando de 62 años como máximo a 64, esto mencionado por el primer
ministro Édouard Philippe. Este intento va encaminado para lograr mantener a
flote el gran sistema de pensiones de Francia, ya que desde 2012 y a causa de
la gran recesión han tenido una pérdida de dinámica económica teniendo en
consecuencia un estancamiento en el crecimiento del PIB y del PIB per cápita.
Aunado a esto la reciente guerra comercial entre los Estados Unidos y China ha
empeorado el comercio internacional para la Unión Europea y para Francia, que
ha mantenido mayores importaciones que exportaciones, se restringen las
opciones. Las protestas tienen como base el reclamo por mantener cierto nivel
de vida, sin embargo, el contexto económico apunta a que, si no se toman
acciones como las propuestas por Macron, la enfermedad matará al perro. Francia
al igual que el resto de la Unión Europea tiene una muerte lenta.
Referencias
Banco Mundial. (03 de 06 de 2019). Banco
Mundial.
Bassets,
M. (06 de Diciembre de 2019). Seis claves sobre la reforma de las pensiones
de Macron. El País.
HADAS-LEBEL,
R. (2020). La batalla por la reforma jubilatoria francesa. Project
Syndicate.

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