Por: Mariana C.
Galván
Desde
noviembre del año pasado, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional Autónoma de México se encuentra tomada por grupos feministas, los
cuales establecen demandas que combaten específicamente la violencia de género.
El inicio del paro y más manifestaciones en contra de esta clase de violencia,
son solo una muestra del hartazgo que se vive entre las mujeres.
Hasta
el momento ya son seis escuelas pertenecientes a la UNAM las que se ha
integrado a la protesta mediante los paros, las demandas son similares en todas
ellas: erradicación de la violencia de género, sentencias justas para los
culpables y mecanismos de atención efectiva a las víctimas. Dentro de la
universidad el clima de violencia es constante y desde la perspectiva de las
alumnas, las acciones de los órganos de justicia interna no solucionan un
problema que se encubre con el compadrazgo existente entre el profesorado y las
autoridades. Los días transcurren así, ir a la escuela se convierte en un
riesgo de ser acosada, violada o peor raptada y asesinada.
En
México mueren 10 mujeres al día víctimas de feminicidio, al menos una de cada
tres ha sido víctima de acoso o violencia y la edad a la que inicia el acoso sexual
es de apenas seis años. A pesar de esto las protestas y paros siguen sin
encontrar acuerdos que se traduzcan en acciones, hasta entonces se resiste. El
problema de la violencia de género obtiene un trasfondo preocupante: a las
mujeres se nos violenta por ser mujeres, porque no existe un margen de respeto
hacia nosotras o hacia la seguridad de nuestros cuerpos.
Dadas
las circunstancias, hoy caminamos por los mismos pasillos que nuestros
acosadores, frecuentamos lugares en dónde compañeras han sido violadas y hasta asesinadas,
mientras que la universidad reclama esos espacios con la promesa de seguridad
basada en protocolos de género ineficientes y botones de pánico en los baños de
cada facultad, porque para las autoridades “si avisas, no pasa.”
Hoy
las manifestaciones feministas tienen razón de existir, tienen fundamento para
movilizarse aún más y sobre todo envían un mensaje a la comunidad
universitaria: no se tendrá el beneficio del silencio femenino nunca más.
Es
necesario reconocer que para disminuir y
eventualmente erradicar la violencia de género, se requieren acciones contundentes
como una coherente reestructuración de las plantas docentes y administrativas
dentro de la UNAM, sanciones especialmente severas ante cualquier muestra de
violencia de este tipo y mecanismos efectivos con perspectiva de género que garanticen un abordaje adecuado al
proceso de denuncia. Además se sugiere que impartir cátedras con perspectiva de
género, puede resultar beneficioso para
la comunidad estudiantil en general y coadyuvar a la eliminación de la
violencia de género.
Dadas
las condiciones dentro de la universidad, podemos esperar negociaciones que se
van a extender hasta bien entrado el semestre, sin embargo, no se garantiza la
devolución de los espacios tomados, y no es para menos. Saber que las
instalaciones universitarias concentran
personajes misóginos y a la vez llenos de poder más un sistema interno de
justicia ineficiente, no nos dejan tranquilas, más bien cuestionamos la ética y
profesionalismo de quienes permiten la permanencia de dicha clase de personas.
Hoy
día el orgullo universitario toma un significado un tanto diferente para las
mujeres, la institución que nos prepara para el futuro no solo exige
dedicación, exige la minimización de nuestras protestas y exige silencio ante
cualquier signo de violencia.
En
las últimas semanas se han presentado casos que conmocionan el ojo público, y
desde la perspectiva universitaria todo luce muy familiar: revictimización de
las fallecidas, de su familia, de sus actividades y hasta de su vestimenta. No
es necesario mencionar los casos uno por uno, pero es necesario recordar que
dentro y fuera de las universidades corremos peligro, sin importar quiénes
seamos o lo que representamos en la sociedad, la dignidad de las mujeres estará
siempre por debajo de cualquier mecanismo institucional.
Las
mujeres exigimos y resistimos ante el clima violento y misógino al que nos
enfrentamos en las calles, en las escuelas y a cualquier edad. Hoy los paros en
la UNAM son el reflejo del clima nacional: denuncias ignoradas, víctimas ultrajadas
y autoridades incompetentes que consideran que es hora de dejar de hablar sobre
feminicidios.
Expansión Política. (2020). Escuelas de la UNAM cumplen dos meses
en paro, ¿qué pasa? 18/02/2020, de Expansión Política Sitio web:
https://politica.expansion.mx/mexico/2020/01/07/paro-en-facultad-de-filosofia-y-letras-prepa-9-prepa-7-unam
Grupo Fórmula. (2020). Continúan paros en la UNAM; estos son los
planteles cerrados. 18/02/2020, de Grupo Fórmula Sitio web:
https://www.radioformula.com.mx/noticias/20200131/continuan-paros-en-la-unam-estos-son-los-planteles-cerrados/
ABRIL MULATO. (2020). El gráfico sobre la edad a la que empieza el
acoso en México. 18/02/2020, de El País Sitio web:
https://verne.elpais.com/verne/2016/05/19/mexico/1463615258_699475.html

Comentarios
Publicar un comentario