Por Arturo Martínez Paredes
Más
allá de los efectos en la salud en la población el COVID-19 genera grandes
estragos para las economías en el mundo. El virus se contagia de forma fácil y rápido,
por lo que se han cerrado diversas actividades, en un gran número de países. La
pandemia ha limitado economías, en una época con poco crecimiento. de por sí.
Al
mexicano común le llueven noticias sobre la suspensión de más clases, el cierre
de empresas, y de caídas históricas en las bolsas y en la cotización del peso
frente al dólar; el caos y el pánico se han extendido en el país.Sin embargo,
frecuentemente el ámbito económico suele entenderse en un contexto nacional, como
si el pánico y el cierre de actividades solo existiera en esa pequeña escala.
La
realidad es más complicada, México, como la mayoría de los países se encuentra
en un contexto de gran interdependencia internacional. Las relaciones
económicas internacionales son más significativas que nunca para las economías.
Si algunas fábricas se detienen, también lo hacen las cadenas productivas
internacionales, conocidas también como cadenas globales de valor. Pero antes,
¿Qué significa este concepto tan importante para las economías contemporáneas?.
Las
Cadenas Globales de Valor (CGV), son un enfoque empresarial que puede ayudar a
explicar la dinámica espacial del capitalismo a finales del siglo XX y lo que
va del XXI. Básicamente se trata de la deslocalización del proceso productivo,
con una clara gobernanza por parte de pocas empresas, en otras palabras, el
proceso de producción se hace por segmentos, regularmente se aprovechan las
ventajas particulares de cada país para producir algún eslabón de la producción
en ese país. Desde un lado, las CGV tienen un eslabón dominante en cuanto a la
empresa transnacional que domina el proceso, pero del lado geográfico,
claramente hay países que son dominantes en las cadenas.
¿Pero
esto qué tiene que ver con el COVID-19? El asunto importante es que el
principal actor en la dinámica de comercio internacional es China, el mismo
país donde comenzó la pandemia, y el principal proveedor de insumos en las
Cadenas Globales de Valor. Para evitar el contagio, en diversas industrias
chinas, se ha detenido la producción, por lo que al mismo tiempo se detienen
las cadenas internacionales. Al mundo le es más difícil encontrar insumos que
no son fáciles de sustituir en muchas ocasiones.
Las
empresas cierran por motivos precautorios y ahora también por la escasez de
insumos. Como muestra está “Foxconn, el mayor fabricante mundial de componentes
electrónicos y el mayor exportador de China, que mantiene inactivo a una buena
parte de su ejército laboral de más de 500.000 trabajadores, en particular los
que trabajan en su macrofactoría de Zhengzhou” (Salvatierra,
2020) ,
así como muchas otras industrias que están ancladas a la manufactura china.
Esta
cuestión se ve acrecentada por la tendencia decreciente del comercio
internacional desde el inicio de la guerra comercial entre China y EEUU.
Afortunadamente
China está recuperándose del virus de a poco, en la ciudad de Wuhan, donde el
virus comenzó, se ha declarado que muy próximamente será una ciudad libre del
virus, esperemos que en poco tiempo se reactiven las actividades económicas en
China. En el resto de mundo comienzan programas de rescate a las economías o a
sectores en específicos. Esperemos también que las medidas tomadas sean
efectivas y no sólo una gran suma de dinero, como el programa aplicado al
sector financiero por parte de la administración Trump sin ningún efecto en la
bolsa estadounidense.
Referencias
Salvatierra, J. (23 de febrero de 2020). El País.
Obtenido de
https://elpais.com/economia/2020/02/21/actualidad/1582308700_524581.html

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