Por Carlos de León
El covid-19 no sólo mata gente y amplía la desigualdad;
también puede matar a las grandes empresas. La actual crisis nos tiene
encerrados y preocupados por la salud y la economía. Sin duda los más afectados
son las personas que viven al día o trabajan en la informalidad. Sin embargo,
no podemos dejar de lado los efectos a largo plazo en la economía si se para la
actividad de todas las empresas y sobre todo, las grandes. Aunque soy
consciente de que las grandes empresas no tienen moral y ponen la ganancia por
encima de la salud pública y el bienestar, hay que tener en mente que si
quiebran entraremos en un problema muy feo.
Las MiPymes (micro, pequeñas y medianas empresas) son las
más vulnerables por el paro de la actividad económica, las grandes empresas
también tienen dificultades. La demanda está parada, ya que nadie sale de sus
casas, las empresas no pueden vender sus bienes y servicios y obtener una
ganancia. Entonces, no hay ventas, no hay ganancia; entonces no hay flujos de
efectivo a la entrada. Sin la entrada de efectivo, no se pueden pagar las
obligaciones con los proveedores, bancos y los dueños de acciones.
Los primeros afectados son los proveedores. Imaginemos un
restaurante en esta cuarentena. Las personas no salen a comer a restaurantes,
pero aún hay actividad en entregas a domicilio. Pero parece que no los
restaurantes no están vendiendo lo mismo que antes de la cuarentena. Esto hace
que el efectivo que entra al restaurante sea menor, pero aún hay que pagarles a
los proveedores. Todavía hay servicio, aún hay alimentos que cocinar e
ingredientes que usar. Claramente las grandes franquicias no tienen
ingredientes propios en grandes terrenos de producción agropecuaria, hay que
comprarle a un externo. Pero, lastimosamente, cada vez hay menos dinero y hay
que pagar.
Por otro lado, los compromisos financieros también se ven
afectados. Imaginemos ahora una empresa de eventos que pidió un préstamo en
enero y tiene que pagar en junio. Con la pandemia no hay eventos de ningún
tipo. Otra vez, no hay dinero pues pararon la actividad, pero el préstamo
bancario sigue ahí. El banco puede aplazar el pago, pero mientras no regresen
las actividades las deudas se irán sumando. Los pagos de préstamos no se pueden
aplazar de más, pues no es rentable para el banco.
Ahora, pensando en las dos empresas, imaginemos que
tienen acciones listadas en la bolsa. Los accionistas reciben un beneficio por
ser propietario de la acción llamado dividendo. Si hay un paro en ingreso de
dinero, es más difícil pagar los dividendos. En una economía financiarizada, el
pago de dividendos para tener tranquilo al capital financiero es una prioridad
de las empresas.
Cuando pequeños (en este caso grandes) shocks reducen los flujos de efectivo de
las empresas, afectan directamente a las empresas con las que están
relacionadas, como en nuestros ejemplos. La teoría económica le llama a este
fenómeno el efecto contagio. Lo preocupante del efecto contagio es que puede
llevar a la quiebra a varias empresas. Si el restaurante deja de pagarle a los
proveedores es un ingreso menos. Si esto se repite en masa, los proveedores
disminuirán su ingreso. Si los proveedores tienen préstamos bancarios y no
pueden pagarle pasará lo del segundo ejemplo. Si los bancos dejan de recibir
ingresos por los préstamos la cosa se pone más seria.
Si los bancos dejan de tener ingresos, podemos caer en
una crisis bancaria. Si los bancos dejan de tener dinero, las personas y los
empresarios (que de por sí ya tienen problemas de efectivo) empezarán a retirar
los depósitos por desconfianza. Imaginemos esto, el banco A deja de recibir
ingresos, y el señor administrador del restaurante de nuestro ejemplo quiere
efectivo. El banco A está en obligación de regresarle su dinero. Pero el señor
administrador no es el único que quiere su dinero, hay miles de señores
administradores de diversas industrias: aerolíneas, eventos, comercio al por
menor, hoteles, etcétera. El banco poco a poco deja de tener efectivo y cunde
el pánico. Si cunde el pánico, y todos quieren sus depósitos se le llama
corrida bancaria. Si los bancos se quedan sin efectivo y ya no le pueden pagar
a los que todavía no tienen sus depósitos el banco puede quebrar.
Cabe mencionar que los depósitos de ahorro tienen un
seguro por parte del gobierno y los bancos por recomendación de los Acuerdos de
Basilea tienen prohibido prestar de más para que estas cosas no pasen. Sólo
diremos que son recomendaciones y los bancos son mañosos.
Esto también pasa en las MiPymes, pero mientras más
grande la empresa, mayor el efecto contagio. Sin duda la muerte al capital es
lo máximo, pero esto afecta a todas las personas. El gran capital está en
crisis y si no se hacen esfuerzos de política podemos salir muy mal parados de ésta.
Si las grandes empresas y los grandes bancos quiebran se perderían empleos y
hasta afores y ahorros, como mágicamente pasó en 2008. Lo peor de todo es que
los empresarios no saldrían afectados, ya son millonarios, los que más la
pagaríamos seriamos nosotros.

Comentarios
Publicar un comentario