
Por Jorge Zavaleta
A lo largo de este año el nuevo
discurso político se ha centrado en dividir a la población mexicana polarizando
sobre prejuicios entre ricos y pobres, entre malos y buenos. Dentro de este
debate cada grupo ha buscado argumentos para defender su postura. Uno de los
que mas ha hecho ruido es que los pobres lo son porque quieren, porque no se
esfuerzan lo suficiente, por lo que el día de hoy nos centraremos en desmitificar
este pensamiento. En primer lugar, tenemos que definir que es lo que determina
que tan bien o tan mal te va en la vida (hablando en términos económicos).
Imaginemos que dos desconocidos van
de regreso a su casa y tienen que llegar a la hora de la cena o esta se
enfriara, pero no llevan dinero para tomar el autobús. Uno de ellos se
encuentra diez pesos en la banqueta y con eso puede pagar el transporte,
llegando antes a su casa. Esto fue cosa de suerte, y a lo largo de la vida de
los individuos se presentan circunstancias aleatorias que permiten
mejorar/empeorar sus condiciones de vida. Ahora, supongamos que no encontró los
diez pesos, así que decide correr mientras que el otro solo camina, el esfuerzo
que realiza le permite llegar temprano a su casa alcanzando la hora de la cena.
Obviamente el esfuerzo es un factor que determina las condiciones de vida de
una persona, no es mi intención decir que esto no importa. Sin embargo, si uno
de los individuos tiene un carro que le dio su padre, no tiene la necesidad de buscar
dinero para el autobús o correr para llegar a la hora de la cena. Aquí lo que
influyo no estuvo en las manos del primer individuo, pero tampoco fue suerte,
lo llamaremos condiciones iniciales.
“Definamos [las
condiciones iniciales] como (…) aquellas características socioeconómicas fuera
del control de las personas que determinan en buena medida el acceso de ellas a
ciertos bienes y servicios. Es decir, cosas como la educación y ocupación de
nuestros padres, nuestro género, el nivel de ingreso y riqueza del hogar en el
que nacimos, nuestro color de piel, la primaria a la que fuimos inscritos, la
comunidad en la que pasamos nuestra infancia” (Monroy-Gómez-Franco, México: en
donde algunos arrancan con ventaja, 2019)
Las condiciones iniciales se
componen por el origen social, cultural y económico de las personas.
¿Qué ocurre en México?
Fuente:
Monroy-Gómez-Franco, México: en donde algunos arrancan con ventaja 2019
La gráfica se lee de la siguiente
manera: la población se divide en 5 partes (quintiles) en base al nivel de
ingreso, por lo que el 1 representa al 20% más pobre de México mientras que el
5 el 20% más rico. En el eje vertical se observa que tan importante (porcentaje)
es cada una de las condiciones iniciales para cada quintil. Como se puede
apreciar en la gráfica el factor que mas influye en las oportunidades del 40% más
pobre de México es si tus padres son indígenas o no, mientras que en el resto
es la riqueza del hogar en el que naciste. Como mencione en mi artículo sobre las herencias, la estructura de la desigualdad
se transmite de generación en generación a partir de los ingresos de la
generación anterior. “La desigualdad de
ingresos genera desigualdad de oportunidades (…) Esto implicaría que los
resultados de vida no dependerían tanto del esfuerzo propio, sino de las
condiciones iniciales” (Monroy-Gómez-Franco, La desigualdad de oportunidades en México, 2019) . Hay quienes argumentan (principalmente la
derecha económica) que las condiciones iniciales se “eliminan” cuando todos se
hacen iguales ante la ley. Por ejemplo, en la ley se estipula que todos tenemos
los mismos derechos como mexicanos, sin embargo, si eres indígena en la
realidad no sucede así (ver gráfico 1). Eliminar las condiciones iniciales
supone que seamos iguales en todo sentido, que no tengamos diferencias en
nuestro color de piel, la educación de nuestros padres o que de lo mismo vivir
en una ciudad que en una comunidad rural. Esto nunca ocurrirá, pero lo que si
se puede lograr es reducir la importancia de estas en la realización económica de
las personas y con ello que el esfuerzo tome mayor relevancia. Así cuando vean
a alguien de bajos recursos, piénsenlo dos veces antes de llamarlo flojo.
Referencias
Monroy-Gómez-Franco, L. Á. (2019). La desigualdad de
oportunidades en México. Nexos: Economía y sociedad.
Monroy-Gómez-Franco, L.
Á. (2019). México: en donde algunos arrancan con ventaja. Nexos: Economía
y sociedad.

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