Por Carlos de León
Uno de los debates con mayor impacto a la
población dentro la ciencia económica es el papel del Estado en la economía y
una de las ramas más polémicas es el gasto público.
Dentro la teoría económica ortodoxa, el gasto
público es malvado y puede crear inflación o desincentivar la inversión
privada. Por otra parte, ciertos economistas heterodoxos abogan por que el
gasto público le hace más bien a la economía que mal por el estímulo a la
demanda y el efecto multiplicador. Dependiendo la ideología que tengas,
estimado lector, pensarás una cosa o la otra. Pero en este artículo me
concentraré más en describir que pasa en México.
El gasto público se puede dividir en dos grandes
rubros: el gasto corriente y el gasto de capital. El gasto de capital es cuando
el Gobierno gasta en proyectos como puentes, caminos o hasta creación de empresas
del gobierno. El gasto corriente es todo el gasto que se va a las instituciones
para que funcionen, es decir, gastos administrativos como salarios o equipo de
oficina y en programas sociales.
El gasto público, por sí solo, no significa
nada. La persona que llegue a la conclusión de "el gobierno debe de gastar
más" es porque se guarda para sí mismo el cómo o no sabe cómo funciona el
gasto. Regularmente, cuando un economista dice "hay que gastar más",
se refiere al gasto en capital, esto es porque al hacer inversiones se fomenta
el empleo y a su vez el consumo; por ende, el PIB debería crecer.
Después de que el malvado Fondo Monetario
Internacional nos diera sus "recomendaciones" el gasto público
debería estar en equilibrio fiscal (que los ingresos y los egresos del gobierno
fueran casi iguales). Pero como nadie sigue al pie de la letra esas cosas, el
equilibrio fiscal casi no se ve en México. Esto es debido a que no recaudamos
lo suficiente y gastamos más de lo debido.
Dentro del gasto público en México se ha visto un
aumento del gasto corriente. Es decir, el FMI nos dijo "oye deja de gastar
en tonterías como empresas públicas y ten equilibrio fiscal" y nosotros
sólo hicimos lo primero. Es decir, no gastamos en la creación de empleo, pero
sí en sueldos, en publicidad y en seguridad (irónicamente).
Elaboración
propia con datos de SHCP
Por parte del gasto de capital se ve una tendencia
creciente hasta 2016 que se torna negativa la tendencia. Es más de lo mismo, se
gasta en cuestiones burocráticas y en programas sociales sin tener en cuenta el
crecimiento económico a través de la creación de empleo a partir de proyectos
de inversión gubernamentales.
En este asunto también entra la crítica de la deuda pública.
La deuda publica por si sola no es mala hasta que se va a pagar nómina de los
diputados o secretarios de Estado. Si la deuda publica se fuera a proyectos
productivos se podría (si hay un buen trabajo en la formulación del proyecto)
autofinanciar; es decir, que la ganancia del proyecto pagaría los intereses de
la deuda.
“Entonces lo que tiene que hacer el gobierno es
aumentar el gasto en capital”. En realidad, no es tan fácil. Lastimosamente,
por cuestiones de teoría económica, la mayor parte de los hacedores de política
económica piensan que hacer este tipo de acciones es estimular la inflación.
Además, más o menos la mitad de lo que necesita el gobierno para financiarse,
excluyendo los impuestos y las empresas públicas, está en bonos (CETES); esto
hace que los inversionistas están muy al pendiente de las acciones fiscales del
gobierno por el miedo de que no les lleguen a pagar. Estos inversionistas
también deben de creer que el gasto público es malvado.
¿Entonces no hay nada por hacer?
Con la recesión mundial, es la oportunidad de nuestro
amigo gasto en capital de brillar para reactivar la economía y ayudar al sector
privado a renacer al tercer día. Por otra parte, se puede aumentar el gasto en
capital siempre y cuando se cuide el equilibrio fiscal (que no existe) para que
los focos rojos de los inversionistas no se prendan.
Entonces, lo que tiene que hacer AMLO es gastar en
capital y no programas; o en dado caso hacer programas bien pensados para
aumentar la producción, no como los fertilizantes
de lo que ya hable. Dejar de hacer recortes a
diestra y siniestra y pensar en generar empleo.
Referencias:
Secretaria de Haciendo y Crédito Publico (2019) Estadísticas Oportunas


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