Por
Carlos de León
El dólar, desde la segunda guerra mundial se ha posicionado como la moneda
internacional.
La internacionalización de una moneda es resultado del poder económico de
una nación, que está respaldado por un poder militar. Una vez
internacionalizada, la moneda le traerá mayor poder a la nación en cuestión. En
el caso de EEUU, el dólar sirve como divisa para el comercio mundial y
transacciones financieras, además, le da la herramienta de EEUU de emitir más
dinero para corregir problemas en balanza de pagos y condiciona a los países a
usar su moneda como reserva internacional. Por la parte económica, esto genera
que la política económica de todo el mundo esté al pendiente de lo que decide
la FED. Si EEUU decide devaluar el dólar, las reservas internacionales
denominadas en dólares de todos los países disminuyen su valor y, por otra
parte, la tasa de interés de la Reserva Federal afectará a los créditos
emitidos en dólares. A su vez, en el mercado financiero, la moneda
internacional será más deseada por la seguridad que da respecto otras divisas
(Sevares, 2015).
Otro punto fuerte es que, al emitir más dólares, el gobierno americano
puede destinarlo al gasto militar, como pasó en la guerra de Vietnam. Con un
ejército más grande el poder de una nación crece. Igualmente, por el lado
político, la moneda internacional le da mayor fuerza diplomática y militar
fuera del país de origen y una influencia geopolítica (Cohen, 2009).
Esto nos explica cómo el poder hegemónico del dólar se mueve
transversalmente y no sólo por el lado del comercio. Y dicho poder es el que
creemos que busca China.
La guerra comercial entre EEUU y China se puede pensar como una pelea por
la hegemonía mundial más allá de afectaciones de comercio. EEUU ha presentado
problemas en su economía desde la década de los 70, lo cual ha cuestionado su
hegemonía. La crisis de finales del siglo pasado y el rompimiento del acuerdo
de Bretton Woods pusieron en tela de juicio si el dólar debía ser la moneda
internacional y EEUU llevar las riendas del poder hegemónico. En ese entonces,
la economía estadounidense presentó una caída en la productividad y
competitividad mundial. Notó que Japón empezaba a ganar más mercado, y como el
libre mercado es libre hasta que les ganan, les declaró una guerra comercial.
Japón, como vivió un ataque atómico, aceptó todas las demandas de los
americanos.
En la actualidad, la pérdida de la productividad vuelve a estar presente
pero el rival es otro. China ha mostrado que se mueve con planificación, y que,
a diferencia de Japón, no le tiene miedo a EEUU por un trauma nuclear.
Lo que se ve por parte de China es que quieren internacionalizar el yuan y
ganar la batuta mundial. Lo interesante de esto es que es un proceso planeado
en el cual poco a poco se va incluyendo a la moneda china en el mercado
internacional.
Mientras tanto en el aspecto geopolítico se ha visto un aumento de la
presencia del país asiático en diferentes partes del mundo con inversiones
grandes. Entre ellas se encuentran la extracción de tierras raras (África y
Sudamérica), proyectos hidroeléctricos (Brasil) y medios de transporte
(Indonesia). China se hace aliados poco a poco a través de poder económico. Es
decir, China está viendo a Sudamérica y África es por conveniencia, no por
caridad.
El caso de EEUU es el contrario, hace unas semanas se dio la noticia de que
Trump impuso aranceles a la Unión Europea, un aliado poderoso para la economía
estadounidense. Según Sun Tzu, los aliados son una parte importante de la
estrategia para la guerra. Se debe de saber conservar una alianza y cuándo
romperla. ¿Acaso Trump ve algo que nosotros no? ¿Se quiere romper la alianza
con la Unión Europea? Es algo que no sabemos, pero la acción directa con
aranceles existe. En
Debatiendo Economía ya hemos hablado sobre las alianzas y en específico el
papel de México.
Del lado económico, la economía China ha optado por abrir progresivamente
su bolsa de valores para que el país asiático sea el nuevo gran centro
financiero. Igualmente, la expansión en el comercio mundial es, a mi parecer,
un paso para que acepten el yuan.
Con todo esto, parece que China quiere llegar a ser lo que se supone que es
EEUU para el mundo. Los pasos son muy lentos, ya que, respecto a las monedas,
el dólar sigue siendo la moneda más utilizada en el mundo, con 42.52% de las
transacciones totales en el mundo, mientras que, el yuan está ubicado como la
quinta moneda más utilizada con sólo el 2.22% (SWIFT, 2019).
Con las
fricciones en la casa blanca y la política norteamericana China puede aprovechar el momento de debilidad, como dice Sun Tzu “(...)
hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse.” Habrá que seguir con cuidado el desarrollo de
la guerra. ¿China o EEUU? ¿Cuál de los dos se quedará con el poder hegemónico?
Referencias
Cohen, B. (2009). The future of
reserve currencies. .
Sevares, J. (2015). La
moneda como relación de poder. Ola Financiera.
SWIFT. (2019). RMB Tracker Monthly
reporting and statistics on renminbi (RMB) progress towards becoming an
international currency.

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