Por Carlos de León
Los últimos días del mes de febrero de 2019, el
peso mexicano tuvo sus peores pérdidas de los últimos meses. Pasó de 18.57 a
19.45 pesos por dólar en menos de 15 días. La explicación de esto es más allá
de los problemas nacionales. La administración pública no es de lo mejor, la
inversión pública y privada siguen en picada y el crecimiento económico está
sin rumbo. Sin embargo, el peso no se había movido. ¿Por qué estos últimos días
se depreció? Trataremos de dar argumentos internacionales para no sólo
pensar en la economía nacional.
Ya todos sabemos la
emergencia del coronavirus. Para la economía, una cuarentena es un asunto muy
grave. Actualmente, China es la economía más dinámica del mundo de dónde salen
la mayor parte de insumos, productos semiterminados y finales para muchas
industrias. Los insumos farmacéuticos, los componentes para la industria
tecnológica y automotriz o los paneles solares y automóviles eléctricos. Cuando
esta economía está en cuarentena, sin duda, afecta a todas las demás economías
que sus industrias están ancladas a producción china.
Con esto, las ganancias
de empresas que maquilan en china o necesitan productos chinos tendrán problemas
en el corto plazo ya que la producción está parada. Así, las ganancias de las
empresas tendrán que disminuir. Si las ganancias disminuyen los inversionistas
accionarios dispondrán de menos dividendos, es decir, los beneficios que se le
dan a los poseedores de acciones.
Esto afecta a la
percepción de los inversionistas en su portafolio de acciones. No es
coincidencia que las bolsas del mundo se estén cayendo. Lo que está pasando es
que las expectativas en el rendimiento de las empresas han caído a tal punto de
ya no querer las acciones. Recordemos que la economía
estadounidense ya tenía problemas arrastrando por al menos 2 años. Parece que
el coronavirus fue la gota que derramo el vaso. Era una realidad muy curiosa
que las bolsas estadounidenses estuvieran rompiendo récords de ganancia cuando
su sector manufacturero está en picada.
¿Será que la epidemia
espanta más a los inversionistas que un sector manufacturero deficiente, poco
productivo y costoso?
Como las bolsas se caen,
los inversionistas deben huir a instrumentos “refugio”, es decir, activos
financieros con poco riesgo para que no reporten pérdidas en sus portafolios de
inversión. El activo por excelencia es el oro. Tiene muy poco riesgo y siempre
será socialmente aceptado como un metal valioso. En contraste, otros
instrumentos seguros son los bonos del gobierno de EEUU, ya que ¿cómo va a
quebrar el gobierno de la nación mas poderosa del mundo? Entonces, los
inversionistas tienen su dinero seguro con un (muy) pequeño interés que les
generé (muy) pocos rendimientos.
¿Y qué se necesita para
comprar bonos del gobierno estadounidense? Dólares. Los inversionistas que
tenían diferentes monedas del mundo pasaron muchos de sus activos financieros a
dólares por la seguridad que ofrece esta moneda. Ya hemos hablado un poco sobre
porqué consideramos al dólar tan importante, así que si surgen dudas pueden
pasar a leer este artículo.
De una forma más simple:
el peso mexicano se debilitó porque el dólar se fortaleció. Hay que revisar los
factores de la economía internacional para saber qué les pasa a las monedas. Esto
no exenta a la administración. Recordemos la inversión pública detenida, la
violencia, inseguridad y el extraño manejo de política pública. Estos aspectos
también afectan el riesgo país y las expectativas de la economía mexicana. Sin
duda, la confianza en el país por parte de los inversionistas esta en la cuerda
floja. Sumemos a esto la baja en la tasa de interés de Banco de México que
disminuye el spread con la tasa de interés de EEUU. El bajo crecimiento en
México afecta de la misma manera a los dividendos de las empresas nacionales
eso puede explicar un poco los comportamientos recientes de la Bolsa Mexicana
de Valores.
Así, el peso mexicano se
depreció por factores externos e internos. Es indispensable en pensar el
análisis con miras al exterior, ya que, los mercados financieros
internacionales afectan de muchas formas a las economías emergentes como la
mexicana. Se seguirá a los mercados de cerca y las acciones de política
cambiaria del Banco de México para saber qué esta por pasar. Pero la
expectativa de la economía mundial no es buena. No hay que culpar por completo
al coronavirus, sin duda desestabilizó la economía mundial la emergencia de la
OMS pero hay que tener en cuenta que la economía occidental ya tenía problemas
muy serios que no se podían seguir ignorando.

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