Por
Carlos de León
No dejan de llegar las malas noticias. El covid-19
parece tomar fuerza en México y los infectados crecen, el dólar sigue
apreciándose, el precio del petróleo sigue a la baja y el pronóstico de
crecimiento para México, por Credit Suisse, es de -4%. El panorama es feo, muy
feo. Este artículo pretende hacer un repaso de la primera quincena de marzo
2020 para tratar de reflexionar en qué nos depara el futuro.
Según la Secretaría de Salud, el primer caso de
covid-19 en México fue detectado el 22 de febrero de 2020, un hombre de 35
años. Para el 17 de marzo hay 82 casos de los cuales 9 han sido provocados por
contacto con un infectado; los demás son casos de viajeros internacionales. El
problema de la pandemia es que crezcan exponencialmente los casos hasta que el
sistema de salud mexicano no pueda atender a todos los infectados. Un informe
de la OCDE (2016) menciona que el sistema de salud pública no es eficiente por
el bajo gasto del gobierno en el sector y, al contrario, el alto gasto de los
hogares en el sector. La salud en México no es gratuita ni universal y la
infraestructura, en calidad y cantidad, no controlaría una epidemia. Actualmente,
nuestra curva de contagios aún está a 10 días de la italiana, y sabemos las
complicaciones que tienen ahora.
Por esto, es importante seguir las medidas de prevención de la Secretaria de Salud para que no sobrecarguemos el
sistema de salud pública.
Todo esto es demasiado complicado. La cuarentena le
afectará a la economía de una forma inmediata. Si se para la actividad
económica no sólo perderemos crecimiento, también las personas que necesitan de
un salario para sobrevivir podrían dejar de percibirlo. Las personas que están
en la economía informal o free lance no venderán productos o realizarán sus servicios porque la
gente estará resguardada en sus casas. Cuando este es el único ingreso para
mantener toda una familia se verá en complicaciones.
Por otro lado, las compras de pánico están a la orden
del día, por lo que puede existir escasez de productos como papel de baño o
alimentos enlatados para el final de mes. Recordemos que la pandemia es
mundial, por lo que el comercio mundial se ve afectado y con esto, las
importaciones de México. Si empezamos a comprar sin control los inventarios se
irán reduciendo y los bienes importados serán más difícil de conseguirlos.
Como se plantea detener el país, las escuelas y
algunos trabajos empezaron a parar actividades, con esto, el crecimiento
esperado de México se perderá. Si no hay producción ni consumo en un mes, se
pierde un mes de crecimiento. La empresa Credit Suisse ha cambiado la
perspectiva de crecimiento de México a una contracción de 4%. Si el año pasado
decrecimos 0.1% imaginémonos decrecer 4%. Esto afecta de sobremanera las
expectativas. Si una empresa importante nos dice que no vamos a crecer, la
gente se lo va a creer y castigará aún más a la inversión.
Se ha propuesto en diferentes medios la aplicación de
política fiscal expansiva. Si se inyecta dinero a la economía puede que el
escenario del -4% no sea una realidad, sin embargo, debe ser una medida para
cuando la pandemia este más controlada que ahora. Sin embargo, recordemos los
problemas fiscales en México y la necesaria reforma fiscal que hablamos aquí.
No moriremos por el covid-19, pero la crisis económica
golpeará a todos los sectores. Los problemas con las crisis económicas en
América Latina es que son más prolongadas y afectan más a los sectores pobres. La
política fiscal expansiva puede ser una solución para cuando las mareas estén
calmadas, pero por el momento sólo hay que esperar a que pase lo peor. La
cuarentena afectará a los económicamente más vulnerables que deberán ser
atendidos por el gobierno de alguna manera. Habrá que esperar lo mejor de la
administración para el manejo de la venidera crisis.
Referencias:
OCDE (2016) Estudios
de la OCDE sobre los Sistemas de Salud: MÉXICO.

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